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lunes, 6 de noviembre de 2017

LÍNEA DE APRENDIZAJE: La historia del beso (LOQUELEO)


Trazar una historia del beso es una excusa para buscar los orígenes del amor, cuya definición varía en el tiempo, así como los besos se fueron suavizando e intensificando, según el propósito del besante.


Según algunos antropólogos el beso comenzó casi por casualidad en la época en que el hombre no había abandonado su caracter salvaje y el olfato era su herramienta principal para detectar los estados de ánimo -y hormonales- de sus congéneres. Todo indica que el acto de acercar la nariz a las zonas donde existe una mayor concentración de olores corporales derivó eventualmente en el beso.

No obstante, el beso como derivado de olfateos tácticos tiene poca relación con los besos modernos, cuya historia es mucho más interesante y adquiere una nueva significancia a la luz de un somero repaso "lingüístico".


El beso era completamente desconocido en el antiguo Egipto, aunque se lo practicaba como ejercicio medicinal en las clases aristocráticas. En cambio, los griegos, romanos, asirios e hindúes se besaban de todas las formas imaginables, algunas de ellas, irreproducibles para el profano moderno, ya que requieren una tonicidad lingüística prodigiosa; como la que poseía cierta amante de la poetisa Safo, a quien se le atribuía la capacidad de besar durante días sin perder la compostura, e incluso permitirse toda clase de evacuaciones orgánicas durante aquella verdadera maratón labial.


A comienzos del siglo XX una corriente de antropólogos paganos, esto es, admiradores furiosos de Freud, afirmaron que el beso está ausente en las sociedades primitivas, pero que abunda en los pueblos donde la maternidad era considerada sagrada, y apuntan que todos los besos provienen del acercamiento bucal de la madre sobre sus hijos. Un panorama menos edípico señala que el beso es anterior a la psíquis moderna y, por lo tanto, anterior a sus complejos.


En Roma, por ejemplo, se hacía una clara distinción entre besos. Por un lado existía el Osculum, literalmente, "pequeña boca", que designaba al beso cariñoso, tierno, sin connotación erótica de ninguna clase. Su nombre, quizás, se debe al fruncimiento y adelantamiento de los labios durante el acto de besar. Por el otro, existía el Saviari, un beso que era prolijamente aplicado no solo a los labios del ser amado, sino a otras regiones menos accesibles de su geografía. Esta palabra concluía su utilización práctica en el exacto momento en que el besante esgrimía su lengua sobre aquellas regiones, acto para el que los romanos tenían otros términos más oportunos.


Los griegos también cultivaron el beso en numerosas formas, incluso en algunas que exceden nuestra actual capacidad de besar, como aquel saludo ático que se producía únicamente entre viriles caballeros de alta alcurnia y que consistía en un soberbio chupón en el cuello. En la India, incluso en épocas tan remotas que son inclasificables para el estudioso de la tradición hindú, ya existía el Cumbati, literalmente, "él besa", ya que para esta cultura el beso era privativo del hombre, aunque, de hecho, éste se desarrollase entre un hombre y una mujer.

De aquellas épocas pretéritas surge la leyenda de El libro de los besos, manual que precede al Kama Sutra, y que expone con lujo de detalles todas las clases de besos sobre la faz de la Tierra, e incluso más allá, ya que también repara en los besos de los dioses y demonios.


En el occidentebárbaro el beso adquirió un nombre afín al sonido que se produce al chasquear los labios de los amantes. Kiss, "beso", en inglés, proviene del inglés antiguo Cyssan, que aplica únicamente al beso entre un hombre y una mujer. Todas las lenguas nórdicas se basan en la misma raíz: Kyssa, para los suecos, daneses y noruegos; Küssen, para los antiguos germanos, se construyen sobre el sonido que produce el beso, detalle que hace pensar en que la sonoridad de los besos boreales poseían una aspereza poco afín al besuqueo mediterráneo.


El beso, además, aparece en toda la literatura antigua como algo natural, cotidiano, que no merece mayor desarrollo ya que todo el mundo lo conocía. Moisés, por ejemplo, besa a su suegro en la Biblia con toda naturalidad, Odiseo, al regresar a Ítaca, no se priva de besar a sus pastores, y hasta el rudo Agamenón se permite algún beso al finalizar el sitio de Troya.

No hay, de hecho, ningún texto antiguo que carezca de besos.


Hasta el mismísimo Satanás tiene su propio beso, llamado en la Edad Media Osculum Infame, efectuado por las brujas y hechiceros como acto de sumisión, y que consistía en arrodillarse y besarel hirsuto trasero del diablo.


Los besos evolucionaron. Algunos mantuvieron la misma forma desde la antigüedad, y otros mutaron, así como muta el amor en el corazón humano, cuya idea de la perfección y pureza varía según la época. Ciertamente, el beso es un símbolo de intimidad, de unión con la otra persona. Ya sea en el vago terreno de las emociones como en el campo epidérmico del amor físico, el beso es un matiz excluyente de las relaciones humanas. Según algunos científicos entusiastas existe cierta memoria genética en torno al beso, que emerge hacia los labios apenas damos nuestro primer beso, y que nos recuerda que el amor excede las directrices antropológicas y psicológicas de nuestro tiempo; ya que todo beso, aún el más nimio e inocente, encuentra su eco en el pasado como una de las pocas costumbres humanas que abarcan la totalidad del globo, y que, por lo tanto, nos definen como especie.

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jueves, 2 de noviembre de 2017

¿CELOS DE TU EX PAREJA? SÍNDROME DE REBECA



De Espejo Gótico

No hace mucho debatíamos estos asuntos en una sección secreta de nuestra biblioteca prohibida. Entre los asistentes al debate se encontraba el profesor Lugano, exégeta irredimible, Ricardo Chisotti, agnóstico confeso y ocasionalmente desalmado, además de quien les escribe.

A continuación transcribo lo más interesante de aquella polémica.

El tema que abordamos con creciente inquietud oscilaba entre el amor mítico, puntualizado en la figura de Sigurd, y los celos terrenales.

-En definitiva, ¿qué son los celos? -preguntó Chisotti.

-¿Quiere una respuesta técnica o filosófica? -replicó Lugano.

-Técnica, desde luego.

-Los celos son un reflejo emocional.

-Un reflejo perturbador, podríamos decir.

-Podríamos, pero no lo diremos. Los celos detonan cuando alguien percibe una amenaza hacia algo que íntimamente considera suyo.

-No parece ser lo que muchos celosos están dispuestos a testificar.

-Por supuesto que no. El celoso debe necesariamente hacer encajar sus celos dentro de las posibilidades de la razón. Por ejemplo, para alguien celoso los celos son apenas una inquietud, más o menos intensa, frente a la alternativa de que la persona amada dirija su atención hacia alguien más.

-En ese caso no estaríamos hablando de celos propiamente dichos...

-Precisamente. Los celos chocan con el sentimiento de envidia, en este caso, envidia por la persona que supuestamente ha captado la atención de nuestra amada.

-Pero, profesor -intervine-, ¿y qué sucede cuándo los celos se proyectan sobre alguien que no es nuestra pareja? Por ejemplo, una ex-pareja.

-En ese caso estaríamos frente a un caso flagrante del Síndrome de Rebeca.

-Explíquese, profesor.

-El síndrome de Rebeca es una condición que lleva al sujeto a sentir unos celos enfermizos por su ex-pareja.

-Ya veo...

-Puede transformarse en una patología cuando estos celos aparecen sin fundamentos lógicos, por ejemplo, cuando no estemos enamorados de nuestra ex-pareja, o bien esta se encuentra probadamente muerta.

(En ese instante vimos surgir una aparición insólita en las escaleras de la biblioteca. Noemí Ansaldi, ex-esposa de Chisotti, bajó tranquilamente los peldaños y golpeó brutalmente al agnóstico en la cabeza con volúmen de tapa dura. Acto seguido, ganó la puerta con gran elegancia)


-¿No sería conveniente que llamemos a una ambulancia, profesor? -pregunté.

-Creo que no será necesario. Nuestro estimado agnóstico ha recibido una fuerte dosis de erudición, simplemente eso.

Luego supimos que aquel volumen groseramente duro era una copia de la novela Rebeca, de Daphne du Maurier; donde se narra la historia de la segunda pareja de un viudo, que descubre que jamás podrá competir con la hermosa Rebeca, la anterior esposa de su actual marido.

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viernes, 18 de noviembre de 2016

LOS GRAMMYS LATINOS Y UNIVISIÓN PROMUEVEN ADULTERIO


Por Andrés Pascual

Las minorías adelantan en los últimos años a los “blancos” en errores garrafales DE IMAGEN PROMOCIONAL en América, tanto, que impresionan más como familia dividida irremediablemente que la unidad callejera que pretenden imponer en protestas contra Trump o contra la policía.

A los que preparan y pagan los foros para desestabilizar a USA y al mundo en extensión, al NOM, a la cara visible y responsable de la actividad, a George Soros (a Emilio Estefan y cía a cargo de “lo cultural”), por racistas, porque usan a las minorías como los negros a los hispanos, de acuerdo a intereses bien definidos, se les escapan detalles que desnudan sus verdaderas intenciones, al no revisar los guiones de los fraudes faranduleros que serán impuestos-vendidos al público juvenil, marginal intelectualmente en mayoría, que recibirá la afrenta ominosa con aplausos y vítores; entonces le disparan espectáculos de 2da como los GRAMMYS, con fallos en escena tan inaceptables como no saber que Juan Gabriel murió hace algunos días y llamarlo al escenario para que recogiera un premio post-mortem.

Le sucedió en la última entrega del premio que Emilio y el MIDEM "pugilatearon" para complacencia del circuito Univisión y de Televisa, al cantante del grupo español DIVICIO, que se cansó de solicitar a Juan Gabriel para que recogiera el galardón. Este yerro fue una verdadera desfachatez, una falta de resperto inaceptable a una clase de público que lo merece y a un cantante que no puede defenderse.

En Diciembre del 2015, durante la entrega del premio Miss Universo 2016 (que ya no lo maneja Trump), el actor negro Steve Harvey confundió a una Srta con otra y le dio la corona a una belleza equivocada: Ariadna Gutiérrez, de Colombia, en vez de Pía Alonzo, filipina que lo ganó realmente.

Hace unos años, en un certamen nacional, una panameña demostró que, a quienes manejan estos eventos venenosos culturalmente, no les importa la calidad intelectual de las competidoras ni como papel sanitario.

La joven en cuestión respondió a la pregunta sobre quién era el filósofo chino Confucio con la despampanante respuesta “el que creó la confución” y como si con ella no fuera, “ni con los otros tampoco”.

Buscando rating, buscando “unir a las dos Américas hispanas en un beso”, todo el mundo vio, cuando cantaron juntos un número en los Grammys, cómo Marc Anthony y Jeniffer López se besaron, después de interpretar una sugerente canción de Pimpinela con gancho argumental para especular sobre un posible reencuentro sentimental de la ex pareja.

El beso fue inocente si cabe, no fue agresivo, no fue desagradable, de lengua, común hoy para incitar y calentar instintos, pero, beso al fin y al cabo, fue suficiente (no dudo de que lo prepararon al efecto) porque hizo accionar las mentalidades decadentes del “mainstream media amarillista” de la sección farandulera hispana, dependiente de la gran cadena desinformativa antiamericana formada por la 5ta Columna cuyo trío principal son CNN, MSNBC Y NBC.

¿Qué es lo importante en la trascendencia y el objetivo perseguido con el beso? Que Anthony es casado y JLO nadie sabe con quién se restrega por estos días, que aquel “ósculo” fue un altar promocional a la traición, porque el adulterio la es, igual o peor que las más destructoras del alma y del sentimiento individual.

Eso es UNIVISIÓN, sino una vía para degollar al precio que sea necesario, no le importa a su gerencia cuántas almas pisoteen, cuántas heridas en la sensibilidad de mentes inocentes abran, al fin y al cabo, es sino LO QUE EL HISPANO ELIGIÓ COMO GUÍA en el difícil camino que conduce a la destrucción de USA, como todo cuando se trata de estos elementos, a cualquier precio.

La mentira, provocada y propuesta por el monstruoso aparato antisocial que tiene como voceros “villanos” a Jorge Ramos y a María Elena Salinas, parece que provocó un escándalo no dado a conocer en el seno familiar del cantante neoyorquino, evidente cuando se conoció y se han visto fotos publicadas por Marc Anthony, besándose con medio mundo sin importar el sexo, de la misma forma como besó a JLO; es decir, sin pasión ni deseo sexual, como lo que fue, sino un montaje de oscuras intenciones para inyectar más bajas pasiones en un público que, viéndolo bien, lo merece y más.



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