viernes, 10 de diciembre de 2021

LA FALACIA DEL AGENTE DEL G2

Por Carlos Carballido

Viendo el programa  de mi fina amiga Lisbet Mejias veo que cuando alguien pone el dedo en la herida para denunciar el oportunismo rampante que hay con el tema Cuba,  el único recurso que tienen esos degustadores de jugo seminal voluntarios que pululan en los comentarios, es que somos agentes del G2.

Hay una gran diferencia entre quienes califican para ese epíteto  y quienes no. Es solo cuestión  de sentido común. 

Los que tenemos que levantarnos de madrugada a sudar la camisa para garantizar sustento y prosperidad a nuestra familia, más allá de lo que fuiste o hiciste en Cuba,  no tenemos tiempo de chivatería militante. Cuando más en un tiempo libre, muy reducido, solo a emitir nuestra denuncia partiendo de los hechos y no de las especulaciones. Solemos ser constantes en nuestros criterios sin importarnos a quien agradar con el relato de turno. 

Quienes sí tienen muchas probabilidades de ser agentes de influencia, bien por chantaje o por convicción,  son aquellos que no trabajan convencionalmente. Aquellos políticos a la espera del oportunismo politiquero o quienes se vanaglorian de sus fotos con dictadores como Castro y Maduro. Aquellos mantenidos que muestran ambivalencia ideológica o política según los vientos que corran o los criterios de quienes los mantienen. 

Caben en esta lista los que viven del mulaje aeroportuario  para llevar el combustible a la Dictadura. Los que niegan la historia y el respeto al vertical exilio histórico. Los que aseguran el engaño de que un reguetón traerá libertad a Cuba y se autoprovocan orgasmos anales cuando una revista premia semejante bodrio. 

Si quieres saber quién es del G2, solo dime cuántas horas trabajas  al día. Porque quienes lo hacemos de sol a sol , a penas nos alcanza el tiempo para denunciar a tanto miserable que ha parido nuestra nación.

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