viernes, 22 de noviembre de 2013

EL ESTANCAMIENTO NATURAL DEL PELOTERO CASTRISTA


Por Andres Pascual -

El dinero incentiva a hacerlo todo bien; no es lo mismo rendir la faena por dinero que por aplausos, porque existe una obligación extra cuando se paga por el rendimiento, dinero obliga.

Pero, ¿Quién dijo que un profesional no recibe y se satisface con el aplauso tambien? algunos, como contrapartida utilizable para "lavar el cerebro" de las generaciones nacidas bajo el castrocomunismo.

Es común escuchar o leer de los espadones oficiales semejante barbaridad; aún peor, con mucha frecuencia de boca de algunos atletas: "yo a mi pueblo no lo dejo por nada..." o "el aplauso de mi pueblo vale más que todos los dólares del mundo..."

Todavía existen ejemplares de las viejas revistas cubanas como Bohemia y Carteles de finales de los veintes o principios de los treintas, en que se ve el puerto de La Habana abarrotado de cubanos que recibían a Kid Chocolate después de ganar una de sus peleas importantes en EUA.

¿Acaso no boxeaba el glorioso Kid cubano para su fanaticada aunque lo hiciera en el Templo de Fistiana de la Avenida Madison de Nueva York? ¿Quién cree que Chocolate no disfrutó del calor de su público como el que mas?

Bueno, este tipo de aberracion la plantean los castrocomunistas y la repiten, con estupidez supina, muchos atletas y público en la Isla desde hace casi 50 años...

La otra parte del asunto y muy importante, ¿Quien puede creer que un pelotero profesional no juega "a matarse"? En la era de Castro se han vendido por dinero de apostadores más peloteros, no solo que en Cuba antes; sino, tal vez, más que en la historia del pasatiempo en el mundo en todas las epocas...

Piense en esto: en 1978 se involucraron más de 20 jugadores; en 1982, más de 40; en 1986, más de 60 y un manager y, en estos tiempos de escaseces acrecentadas, no se sabe, porque el gobierno no toma medidas y la cantidad supera los niveles cuerdos de información; sin embargo, en los dos últimos años se produjeron arrestos de fanáticos y suspensiones basadas en trifulcas entre la grada y los umpires que tenían como trasfondo el dinero de las apuestas.

La corrupción deportiva castrocomunista no es herencia del pasado capitalista, sino de 50 años de tiranía y explotacion.

Al catcher pinareño Juan Castro le conocí desde niño, a toda su familia: a Rosaura, su madre; a Luis y aGenaro, sus hermanos, a sus abuelos, tíos, primos, esposas -las dos-, Juan Castro se hizo catcher, porque era pitcher de buena velocidad durante su era colegial y juvenil, en mi casa, con un tío paterno mío que había sido catcher en la Unión Atlética con el Unión Juvenil Rafael Morales de Pinar del Río y luego profesional en Estados Unidos en Ligas Menores.

Cuando Juanito Castro fue seleccionado a un equipo de menores de 23 años que viajó a Mejico a principios de los setentas, le dije en mi casa: "...aquí está tu jonrón de cinco bases, tu puedes en cualquier pelota..." a lo que me respondió, "...no puedo, tengo toda la familia aquí..." ya tenía en ese momento una hija, por lo que la decision que tomó, a los 22 años, era respetable.

Luis Giraldo Casanova (foto) fue seleccionado como receptor a la Serie Mundial de 1973 a Costa Rica y le dije lo mismo que a Castro, su respuesta fue igual y matizada: "...no conozco a nadie allá y eso es un problema..." Tanto Casanova como Juan Castro se convirtieron en estrellas de aquella pelota débil y corrupta; pero no se desarrollaron en niveles superiores de acuerdo a sus condiciones naturales, se estancaron.

Sin embargo, nunca utilizaron conmigo el slogan castrocomunista de vitrina política "mi publico vale más que..." porque no es verdad, el público, cualquiera que sea, es ferviente y caluroso en igual medida para la actuación soberbia que al revés para la errática; pero, siempre, en niveles de aficionado o de profesional, se comporta igual con sus ídolos o representantes en el terreno de juego.

La realidad es que por el estancamiento y la apatía que generan las necesidades comunes que tienen en sus hogares y su vida diaria, el pelotero de Castro no juega igual ante su público que en eventos internacionales, porque en estos tienen una presión extra asfixiante, lo político.

Un pelotero castrocomunista que no gane una medalla será objeto de críticas veladas y, sí podía tener acceso a un apartamentucho, tal vez se pueda despedir de la entrega, lo peor pudiera ser que nadie de rango le reciba en el aeropuerto; porque allí, en el caso de la pelota, los perdedores si lo son en el sentido absoluto del termino.

Si no lo cree, escuche esto: En 1984, Jorge Fuentes ganó un torneo por invitación en Venezuela con el equipo castrista, a su llegada al aeropuerto Rancho Boyeros, le recibió un chupatintas de cuarta y la pregunta de Fuentes sobre la frialdad del show recibió como respuesta "ganaste, pero perdiste ante Estados Unidos..."

¿Quién dijo que a un jugador de Grandes Ligas, porque su equipo pierda la Serie Mundial, se le puede tratar de esa manera? Pero es el feudo de los buenos, claro de los buenos para todo lo malo, que para eso sí lo son...

1 comentarios:

  • El Flipper says:
    23 de noviembre de 2013, 2:43

    Como siempre Pascualin, buen articulo, Juan castro orgullo de San Cristóbal

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