sábado, 23 de noviembre de 2013

PREFIERO AL REPUBLICANO DE LA COLADA EN EL VERSALLES


Por Andrés Pascual

Algo se ha hecho por la parte americana contra Castro y el embargo es una muestra, a pesar de la forma como algunas administraciones, por intereses, por militancia comunista de alma y por hijos de puta, se las han arreglado para violarlo sistemáticamente, llegándose al extremo de que, prácticamente, no existe hoy; además, el favorecimiento al castrismo es tal, que las reglas de lo que “debe embargarse” las dicta la tiranía como “ítems” de selección de una lista que se pedirá por internet: “esta sí, esta no…”, para desviar la atención.

Y esa medida, respuesta a lo que “le hicieron a ellos” con el robo de propiedades encubierto en nacionalización, que la impuso Kennedy, a quien desprecio por razones conocidas, se la regalaron a la oposición anticastrista para contentarla por delante y continuar su “buena voluntad” hacia la dictadura por detrás.

En su momento, ante la cantidad de cubanos in crescendo en la zona, pues legislaron la Ley de Ajuste, el más brutal arma a favor de la tiranía jamás diseñada.

Fue el demócrata Johnson y “el exilio histórico”, porque lo beneficiaba al regalarle derechos en este país a la vez que le imponía deberes obligados de ciudadanía con la Constitución, aplaudió la medida y agotó las posibilidades de mantenerse en carácter de exiliado total: viviendo con un parolee sin garantías excesivas, pero que le asegurara a su descendencia crecer bajo la influencia del ideario martiano.

Si algo destruyó el Ajuste fue la conexión familiar que mantuvieran al hijo, al nieto… interesado, yo diría que alerta y en posición combativa para siempre, contra los hunos que destruyeron a Cuba.

Y no fue así, porque la ley de ajuste produjo un tipo de neo cubano, nacido o criado en este país (no todos, aunque si la mayoría), dañino a los intereses de la república que se pretendía liberar, una vez que se depositó en los brazos del comunismo internacional, por la vía docente, la formación de quienes, supuestamente, eran herederos de la lucha contra esa facción mortal, represora de todos derechos ciudadanos que se había apoderado de Cuba.

Entre “el adoctrinamiento” de niñós y jóvenes en la Isla por el castrismo y la misma función en Miami por la docencia castro-comunista (Elián allá o Joe García aquí da lo mismo), vigente por el exceso de concesiones liberales que se aceleraron desde mediados de los 60’s, no hay diferencia: allá van al Bastión anual para estar preparados contra el ataque sostenido del Imperialismo de 54 años de duración (ni el sitio de Stalingrado); dicen presente ante el reto internacionalista; reciben un carné, comprometedor ayer, llave privilegiada hoy para la puerta que guarda el secreto en que se atesora el "derecho" a recibir una visa de “entrante” a Estados Unidos hasta por 5 años, o bajo cobertura definitiva de salida.

“Los adoctrinados”” en Estados Unidos aprenden que, quizás, “el patriarca no tenía toda la razón”, que tal vez “apretaron un poco”, porque no es posible que aquel sistema no vaya a tener cosas buenas, una vez que tantas personalidades de todo el mundo lo defienden y protegen; entonces comienzan a luchar, pero contra el entorno familiar y, si concluyen estudios, si logran enriquecerse, formarán parte del circuito “tycoon”, es decir, de los magnates, hechos a imagen y semejanza que la mayoría de los americanos de clase alta, para los que no existen la bandera ni el himno ni la justicia, mucho menos la vergüenza ni la dignidad o la patria, sino el poder económico-financiero.

Por esa razón, un periódico como el Diario las Américas estuvo a la venta y no se creó el grupo anticastrista que pusiera un par de pesos para comprarlo, porque, a fin de cuentas, para este descendiente, que mantiene a Cuba en su barriga a través del erupto de un plato de arroz con frijoles negros y 4 costillas al BBQ que se disparó el domingo con el abuelo y su padre durante una visita a la casa familiar, si la cosa es de billetes, como buen americano al que no le interesan conceptos como patria “old fashion”, además de una visita casual a Cuba Nostalgia “en guayabera y hacenda’o Ramón Puig con Ferragamo a 900 el juego”, el problema no es con ellos.

A fin de cuentas, como para la empresa americana, de la que forma parte el descendiente “orgullo de ustedes”, Cuba es, ni más ni menos que “billetes”, por lo tanto el beneficio, el apoyo a como dé lugar y por cuánto sea, para la administración que más haga por ejecutar la muerte súbita sobre la lenta que se ha sufrido durante 54 años.

Por eso el partido es demócrata y los hombres Clinton y Obama, para las elecciones del 2016, Hilaria…

Por el relajo en que convirtieron a Miami con los viajes, las remesas y los intercambios; por la falta de respeto y la traición de los demócratas, prefiero al republicano que va al Versalles a pasarle la mano a “esos viejos en elecciones”, a mantenerles la esperanza, aunque sea disfrutando de una colada, porque, si bien no hacen mucho por tumbar lo que no es una torre, que cuenta a favor la cantidad de albañiles necesarios, propios y extraños, dispuestos a impedirlo a toda costa, no confronta al exilio como enemigo desde la 5ta columna del castro-comunismo.

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