domingo, 15 de diciembre de 2013

LA SEGUNDA CARGA AL MACHETE




Por Andrés Pascual
Resulta que el mediano Ignacio Fizz llegó con unos tragos de más al apartamento que compartía con Pedro Rodríguez, otro cubano del Dream Team y, por una nimiedad estúpida, se fueron a las manos y la bronquita concluyó con Rodríguez herido de gravedad en un brazo, posiblemente impedido de boxear de nuevo.
El agresor atacó a la víctima con un machete, arma muy utilizada en las peleas callejeras en el feudo castrista.
Pero no es al pleito a lo que me quiero referir, sino a la diana que ha hecho en programas conducidos por locutores “entreveraos”, es decir, cubanos quedaditos y no cubanos, que deberían meter la cabeza en un cubo por la cantidad de hechos de sangre que adornan a este deporte en otros “países hermanos” de la región, link de interés:
http://deportes.starmedia.com/boxeo/seis-boxeadores-entre-victimas-...
En el programa “VOCES DEL DEPORTE” (foto del staff: de izq-derecha Octavio Sequera, Alfredo Quintero y ¡Uf!, el “hombre nuevo” Jorge Ebro, también del Nuevo Herald y posiblemente en la plantilla del “líder en deportes” como gancho para atraer a la audiencia de “nueva edición” de balseros de la ciudad), que se origina en Miami por la cadena ESPN en español, dos de sus comentaristas, Alfredo y Octavio, muy poco atractivos para opinar, cuyos puntos de vista provocan pena ajena por la sarta de estupideces que hablan, mantuvieron toda su programación de hoy en condición de “micrófono abierto” para "intercambiar golpes bajos" con el público sobre el caso Fizz-Rodríguez.
En el Miami actual lo castrista vende más que lo cubano y la herejía de restregarle en el hocico a una población mitad “hombre nuevo” mitad “cubano reyoyo”, por lo tanto dividida políticamente por diferencias irreconciliables, que “el boxeador Fizz logró medallas para la gloria de Cuba…”, se ha convertido en una soberbia provocación al exiliado, incluso a la esencia nacional cubana, porque nadie relacionado con emisoras o periódicos liberales dice las cosas por su nombre, que, en este caso, debería ser “gloria de los dirigentes castristas”, una vez que ningún boxeador puede prepararse en instalaciones que no sean las del régimen ni optar por ninguna alternativa competitiva que no sea la oficialista, incluso han sido decretados traidores solo porque eligieron hacer valer el derecho de cualquier ser humano a disponer de lo que mejor sabe hacer como quiera, donde quiera y por lo que decida, reafirmando el concepto de propiedad política desechable de la dictadura.
Entonces uno de estos pseudo-cronistas, el nombrado Octavio, sin conocimientos ni juicio crítico realista ni atractivo, consideró que “estos boxeadores no saben que son figuras públicas”, lo que es verdad, pero no explicó que en Cuba el concepto figura pública solo pueden representarlo las “personalidades represoras de la tiranía”, que pueden quitar y dar lo que les dé la gana cuando lo decidan, porque nadie es figura pública ni respetado si tiene que aceptar limosnas, lo público por fama y trascendencia lo reafirma la capacidad de dar materialmente, las palabras no causan mucho impacto de la puerta de la casa hacia adentro en el gulap castrista.
Un boxeador del castrismo, salvo Stevenson, que se convirtió en espadón representante de la dictadura 24-7, no puede desarrollar el papel de figura pública, porque la política se articula para asfixiarlo como persona, para que no pueda competir contra el régimen en proyección más allá de lo que planee el sistema, entonces un pelotero o un boxeador que integre un equipo castrista y sea bueno, pocas veces estará en condiciones de invitar a sus amigos a almorzar o a tomarse un trago, porque sus finanzas no son suficientes ni para sí mismo.
Como que será incapaz de cumplir con su objetivo social, quedará a merced de socios “bisneros” peligrosos moralmente, que pueden hacer con él, “porque pagan sus gustos,” lo que les venga en ganas, lo mismo utilizarlo como coraza defensiva de cierta influencia, que comprometerlos en el arreglo de un juego o de una pelea por 4 cochinos pesos…
O de un títere dirigente de 4ta categoría, que lo puede llevar a un local de comida o de bebida y, como el tipo no paga por su cargo prepotente, pues el atleta, pisoteado en su autoestima, “comerá, beberá y estará entretenido…”
“No porque sean cubanos…”, dijo Alfredo para expulsar lo que tenía dentro, que es, como la promesa de un  político, lo contrario de lo que piensa.
Por la baja consideración de sí mismo del “isleño” nueva edición, es otra situación que hay que soportarle a esta gentuza, que ofendan al nacido en la Isla en la propia casa del ofendido, pero, lo peor, porque no están pendientes de gazapos agresivos contra “su nacionalidad”, no hubo un “cubano” que tuviera en cuenta estos detalles y que pusiera en su lugar a estos dos bochornos de una crónica que lo menos que acepta es el calificativo de deportiva.
En todos los países del continente, comenzando por México y Estados Unidos (caso Gatti, caso Forrest, caso Mayweather jr por violencia doméstica, caso Hollyfield por lo mismo…) se produce anualmente un rosario de acontecimientos delictivos que involucran a boxeadores como víctimas y victimarios: Edwin “Chapo” Rosario, Edwin Valero, Carlos Monzón, Alexis Arguello, Kid Pambelé… son cuadros reflejos de tragedias de atletas, sin nivel cultural la mayoría, que, provenientes de barrios marginales explosivos como Tepito en México, en Detroit, en el Fanguito y otros, no están acostumbrados a resolver civilizadamente ninguna diferencia.
Pero lo atractivo es la tiranía castrista y su entorno, por lo que esos fanáticos, procedentes de la Isla y asiduos oyentes de programas que no forman ni amplían el caudal cultural del público, que no valen un medio con sus cronistas de menos valor, deberían decidirse a acabar con sus mensajes agresivos de envidiosos anticubanos solapados, sin embargo, para ripostar en niveles de dirección de esas emisoras con protestas bien basadas, primero tienen que estar alertas en cómo y cuándo sueltan su ofensa estos individuos, después, abandonar en masa la audiencia de programas que no sirven para nada y, por ultimo, de más importancia que todo: TRATAR DE DEMOSTRAR QUE TIENEN DENTRO ALGO RESCATABLE DE LA DIGNIDAD NACIONAL, POR LO QUE PUEDA COMENZAR A VALORÁRSELES COMO HIJOS DE LA REPÚBLICA DE CUBA…

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