jueves, 27 de febrero de 2014

YA HAY VARIAS COSAS QUE NO CUENTAN, COMO LA EXPERIENCIA



Por Andrés Pascual

Para apreciar lo que le falte a un supuesto fenómeno en edad juvenil que presentan capacitado para noquear a Robinson hay que saber de boxeo.

De (y en) los países del Este europeo cualquier boxeador nativo propuesto a planos estelares por los conspiradores tiene éxito; a fin de cuentas, es la región menos aplicada culturalmente en los trajines del profesionalismo, como los hijos de la Cuba castrista o de China Comunista y Corea del Norte.


Vasil Lomackenko es un derecho de guardia zurda, estilo menos efectivo que al revés; pero el ucraniano de 26 años se dio banquete en el “olimpismo”, no solo por la cantidad de medallas de oro que consiguió, sino, porque, dicen, anduvo cerca de los 400 combates Y NOQUEÓ A MÁS DEL 90 % de sus oponentes.

Al paso que va, por la posibilidad que tiene un atleta aficionado de bajarse de esa guagua y tomar la confronta a una faja mundial u otra “interina”, es decir, al primero en el escalafón, a quien pudiera considerarse muerto es al profesionalismo, por la invasión a planos de importancia de pugilistas no solo de medio palo, sino de mediana capacidad profesional y ninguna filosofía para este nivel. Si a lo anterior se le agrega que son entrenados por preparadores sin la clase necesaria para pulir defectos muchas veces, salvo un puñado de los que sobran dedos de una mano para considerar cuántos, figúrese.

Lomackenko es el émulo directo de Rigondeaux en todo, salvo que hará una pelea championable contra Salido, por la versión OMB de la faja pluma en su segundo compromiso como profesional (noqueó a José Ramírez en 4 como preliminarista de Márquez vs Bradley en su primera y única)

¿Qué factores provocan que se puedan producir estos combates? A no dudarlo, la cantidad de organismos regentes; porque con uno o dos no serían posibles; el otro, el público, capaz de disparase hasta carne de un animal muerto en este decadente banquete, con tal de ver algo parecido al boxeo, que le posibilite la discusión “preclara y premonitoria” de cómo serán los acontecimientos y el resultado del combate.

El único perdedor por esta farsa envuelta en celofán transparente es el boxeo, porque la posibilidad de evadir un combate natural lo provoca el abultado número de campeones bajo auspicio diferente; a fin de cuentas, si un peleador tiene en su poder una faja, aunque de poco valor, no necesitará de otra para una estelar en el lugar menos indicado, contra un contrario seleccionado “de dedo” y con el dinero que no debería ver ni escrito de acuerdo a su estado profesional.

No estoy sugieriendo que Lomachenko sea un mal boxeador, al contrario, luce un mundo, podría ganar o perder contra Salido, pero va a un pleito que, por su poca experiencia, por su ningún ranking trabajado no merece.

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