jueves, 29 de octubre de 2020

"CABALLO BLANCO"

 por Esteban Fernández


¿Saben quién fue la norteamericana -de Fort Lauderdale- HELLEN AYES?” Quizás ustedes me digan: “No, Esteban, no tengo la menor idea” Y yo les respondo:: “Bueno, esta señora fue asaltada el 6 de noviembre del año 48, le arrancaron la cartera, y fue dejada tirada en el piso en la esquina de Desamparados y Damas en La Habana por un delincuente común y carterista, conocido como “Caballo Blanco”. 

Le robaron 166 dólares. Esa fue una de las primeras fechorías de Juan Almeida Bosque. Este fue “Caballo Blanco”.  Lo capturaron en una posada escondido debajo de una cama. 

En el juicio dijo que todo era un error,  que “ese no era su giro”, que él se dedicaba  a vender marihuana  en la esquina de San Isidro y Damas, que su amigo “Pito” lo había embarcado. A continuación levantó un record delictivo que no lo podía brincar ni un chivo maromero.

Tuvo la inmensa dicha de tropezarse con un aspirante a gángster conocido como  “Bola de Churre”, abogado sin oficio ni beneficio, que estaba en la búsqueda  de reunir a su alrededor  una pandilla de hampones, de satélites, que le sirvieran de guardaespaldas, de tropa de choque y hasta de choferes para llevarlo a acostarse con su querida Neyda Revueltas , madre de Alina Fernández. 

“Caballo Blanco” reunía esas condiciones, y tomó a Fidel Castro como si su encuentro con él hubiera sido ganarse el premio grande de la lotería nacional. Y para él así fue.

Se convirtió en el criado eterno de la bestia de Birán.Castro, que no es más que un “gallego racista”, le hizo gracia porque  le convenía tener a su lado a un negro sin ningún tipo de convicción política ni de principios morales. Jamás vio en él una competencia intelectual  sino un leal perro faldero.

Lo siguió a todas partes, era su sombra. Al ataque del  Moncada, al desembarco del Granma y al picnic de la Sierra Maestra. Dicen que durante la primera escaramuza se portó bien  y gritaba: “¡Aquí no se rinde nadie, cojones!” Pero de ahí en lo adelante imitó a su ídolo tirando majá y guillándose el resto de la contienda.

Después del triunfo falló por su incapacidad en  todas las encomiendas ordenadas por su amo. Y decidieron ponerlo como “figura decorativa” y darle varias “botellas”.  Se dedicó a vivir como un potentado, a ligar jevas, a preñar mujeres -damas que nunca hubiera conseguido como albañil, carterista y expendedor de drogas- a componer canciones ridículas y melancólicas. 

Fíjense si era bruto que dentro de un régimen que predicaba el ateísmo su primera composición musical fue dedicada a la Virgen Guadalupana. Fidel le dio un tremendo halón de orejas. Trató de defenderse alegando que se trataba de Lupita una muchacha mexicana que conoció en Tuxpan.

Apoyó incondicionalmente todos los desmanes y crímenes del régimen. Lo usaban para recibir a dignatarios africanos en el Aeropuerto. Como si fuera un totí castrista.  

Le dieron una residencia en Punto Cero. Pero dudo que Dalia Soto le permitía acceso a la vivienda del tirano. Fue simplemente un fiel mequetrefe.

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