viernes, 6 de julio de 2018

UN BOCHORNO GENERALIZADO, EL CASO ARIEL RUIZ URQUIOLA



Por Andrés Pascual

Un biólogo cubano, Ariel Ruiz Urquiola, estuvo preso por desacato, el proceso fue amañado según su hermana, como todos los que tengan verdadera connotación política y, por lo que he podido saber, este es un opositor; pero, ¡OJO!, porque Ariel no está afiliado a ningún grupo “tumbador” en el nombre de los Derechos Humanos, no consta como “uno que se la juega allá dentro” y DESPUÉS cobra por semejante “arrojo” (en realidad dan ganas de arrojar), no tiene grupo de apoyo mercenario conocido, es decir, boga solo, como el barco fantasma del cuento, como que es fantasma, le temen, le mete miedo a los cabezones mandantes de aquí, jefes de sus empleados allá y a aquellos mismos. Ariel estuvo en huelga de hambre y fue puesto en libertad hace muy poco...

Quiso convertir “su finca”, propiedad de Modesto y prestada, como todo en Kuba, en usufructo gratuito (aunque algunos se confundan y crean que son propietarios), en parcelas de un “proyecto ecológico”, sobre lo que no indagué y no entiendo qué utilidad tendría, incluso ni qué es...

Supongo que el nombre “proyecto ecológico” fue considerado enemigo del socialismo y de la clase obrera; entonces le temieron al hombre y a su obra más que a Satanás, por gusto, la nomenklatura lo controla todo: la vida, la muerte, el aire, el agua... a fin de cuentas, el Diablo es cada uno de ellos, pero el nombre del proyecto quizás sonó a “invasión yanqui” y digo quizás, porque no estamos en época ni de invasión ni de manifestarse como enemigos públicos # 1 de América, cuando cualquiera sabe que no es verdad y menos hoy.

Posiblemente, el poderoso G-2 de comunidad económica en Miami como residentes, o como visitantes vaciladores, les transmitió el acto patriótico de alto perfil moral a sus súbditos, descubriendo el verdadero objetivo tras “el proyecto ecológico”, sino la próxima invasión imperialista por los Cayos de San Felipe y Puerto Esperanza; al caso, que nadie dude que tal vez hasta se arriesgaron a habilitar el ruido de morteros bombardeando La Ermita o Rancho San Vicente, nada es dudoso cuando se trata del grupo criminal organizado más ridículo de la historia americana. El padre de Ruiz Urquiola estuvo vinculado a la causa de Ochoa en 1988.

Mire como ajusta todo a favor de quienes no creemos en muchas cosas que involucran al kubanoide, lo mismo “opositor” que “civil” ¿Por qué no hubo grupos de personas en Viñales, en Pinar del Río...que amen la justicia, decentes, acusando a la tiranía dictatorial por el desmán, “armados” con pancartas frente al G-2, a la Audiencia o a la prisión donde estuvo Ruiz Urquiola, solicitando su liberación por inocente?

¿No conocen en la región al hombre ni de su obra “disidente a la cañona”? ¿Por qué esos activistas guapos, que “se la están jugando allá adentro”, no hicieron copias, que pueden, sobre quién es el individuo, qué es su proyecto y por qué lo apresaron por desacato, después las repartieron entre la población? ¿Ni así arriesgan “al duro”? Posible todo, una vez que, desde aquí, los abastecen mejor que al Herald en materiales de dudosa subversión pacífica panfletera. Ah, quizás esas actividades nos están en la agenda del partido, a cumplir por su vitrina opositora.

He visto fotos de Ariel Ruiz Urquiola, trabaja la tierra, ordeña vacas (foto # 1) y en una cama de hospital (dejabo de este párrafo) durante la huelga de hambre, parece que la monstruosidad de la sanción por gusto, más la huelga, hicieron el efecto que no pueden las controladas por el G-2 del padre del ayuno eterno, “La Huelga” Fariñas y es un decir, un entrelíneas.


Si Ariel no entra como mercenario a algún grupo “opositor” voy a simpatizar con él, con reservas pero lo haré, de hecho, aunque se difundió el acoso, el arresto, el juicio, la sanción y la huelga del hambre, no puede negarse que este tipo de cubano se convierten en peligrosos obstáculos contra la hegemonía protagónica de los jefes opositores mercenarios conocidos; entonces mejor informarle a Cubanet para que Azel la diga como quiera, pero sin mover un dedo que comprometa la integridad de los opositores en cuanto a protestar acompañados de “público civil” en lugares “prohibidos”, retando la fuerza represora de la tiranía de verdad, con carteles pidiendo la libertad de un preso como el que trato, máxime cuando semejante acción sería una denuncia popular del castrismo que, además, traería como consecuencia conocer cuántos cubanos están a la disposición de la patria para recuperar la calle “jugándosela al perdío”, igual sería una medida de cuánto creen y confían en la oposición ghandista asalariada la cantidad de pueblo obligatoria para lograr algo útil y efectivo.

Ah, lo del título tiene que ver con que Silvio consideró una injusticia el proceso contra Ariel y lo dijo, lució mejor que la “oposición del cuento”.

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