viernes, 9 de octubre de 2020

¿DONDE MANDAN A SUS HIJOS?

Por Dr Ramón Muñoz Yanes.


Este artículo está dirigido a los padres de los médicos cubanos, Assel Herrera Correa y Landy Rodríguez Hernández, aunque lo hacemos extensivo a las familias de los médicos cubanos de misión en el exterior.

Exponemos detalles del caso de los médicos cubanos secuestrados en abril de 2019 y desde esa fecha en poder de Al Shabab, la rama de Al Qaeda en territorio somalí, pormenores que pasa por alto la prensa internacional en su mayor parte y que la élite cubana, ocultó premeditadamente al ubicar a sus llamados “equipos de solidaridad médica”, denominación tras la que se esconde el alquiler por el gobierno cubano de personal médico y que representa uno de los negocios más exitosos de la dictadura cubana. La esclavitud de profesionales, supera con creces actualmente los ingresos del turismo controlado por la Cosa Nostra militar cubana, conocida por GAESA.

Centremos nuestra atención en Mandera, la localidad keniata dónde nuestros dos médicos fueron destinados para prestar servicios. Cada artículo dedicado por la prensa cubana a los hechos, reflejan que fueron secuestrados en Mandera, “en las proximidades” de la frontera con Somalia. La villa de Mandera no está enclavada “en las proximidades de la frontera”, es propiamente una ciudad que alberga uno de los controles fronterizos entre Kenia y Somalia y se extiende a ambos lados del confín fronterizo. Mandera no está en "las proximidades", es la frontera. Es un sitio extremadamente peligroso, donde campea a sus anchas el grupo yihadista Al Shabab. Enviar a profesionales sanitarios occidentales a esta localidad, los hace literalmente rehenes de los yihadistas, más aún cuando Cuba no es vista con buenos ojos por algunos líderes somalíes, por el apoyo de la dictadura cubana a la invasión etíope. Estos médicos reportaban para las cuentas de la familia Castro, unos 5000 dólares mensuales per cápita, ubicados en uno de los sitios más peligrosos del planeta y a más de mil kilómetros de Nairobi, la capital keniata. La ubicación de estos médicos en Mandera dónde ningún país del planeta ubicaría a sus profesionales, es una muestra de la despiadada maquinaria de alquiler de profesionales esclavos que ejerce Cuba con la complicidad de organismos internacionales como la O.N.U. y la Comunidad Económica Europea.

Somalia, es junto a Yemen, Sudán del Sur y Nigeria, los cuatro países más hambrientos del planeta, además de los más violentos y casi la mitad de su población, unos seis millones de personas sobreviven únicamente por la asistencia humanitaria internacional.

El territorio somalí es víctima del yihadismo desde hace décadas, flagelo del que es víctima toda el área de Kenia próximas al país vecino. Por sólo poner un ejemplo en Somalia son ejecutados con frecuencia cualquier occidental que caiga en manos de Al Shabab, sean periodistas o profesionales sanitarios. En 2016 ya fue fusilado en Mogadiscio el célebre terrorista Hassan Hanafi Haji, experiodista y portavoz de Al Shabab, responsable entre otros crímenes de la muerte de cinco periodistas. En fecha tan temprana como 2012, las fuerzas especiales de EEUU liberaron a la norteamericana Jessica Buchanan y al danés Poul Hagen Thisted, secuestrados por Al Shabab en noviembre de 2011 y liberados apenas un mes después, por las fuerzas de un país que si protege a sus ciudadanos del terrorismo internacional. Cuba puede permitirse la pérdida de su personal esclavo, es fácilmente reemplazable.

Los secuestros de Al Shabab son habituales en el norte de Kenia desde hace décadas y allí mandaron a sus profesionales esclavos, mientras sus familias quedan como rehenes en la isla. Al Shabab tiene a los dos médicos, Cuba tiene a sus familias. Es una guerra entre terroristas.

Como dato favorable podemos añadir una noticia que ha escapado a la prensa internacional. Algunas personas señalan que los médicos han sido vistos en el distrito de Buurdhuubo, una zona rural en las márgenes del río Juuba, en la zona central de Somalia. Los yihadistas los están utilizando y se han convertido al islam.

Esperemos que termine bien esta historia como también esperamos que algún día el mundo denuncie de una vez, el negocio de Cuba oculto por el disfraz solidario. Mi apoyo a las familias.

Dr Ramón Muñoz Yanes es médico cubanoen el exilio  radicado en Islas Canarias 

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