sábado, 31 de octubre de 2020

¡SE SALVA U.S.A. O SE PIERDE EL MUNDO!

 Por Esteban Fernández


Desde que tengo 14 años he vivido pendiente del deseo más profundo de ver a mi patria libre de unas sanguijuelas asesinas que se adueñaron de ella. 

Eso para mí sigue vigente. Esa gestión y esa gran ilusión, ha sido más grande que mis dos familias. La que atrás dejé y la que logré formar aquí. Mañana, tarde y noche le ruego a Dios por la libertad de Cuba.

Nunca en mi vida he considerado nada más sagrado que eso. Jamás imaginé que iba a encontrar unos enemigos más grandes que lo que destruyeron a mi patria. Hasta ahora.

La perdida de mi Isla ha quedado relegada y en un segundo plano comparada con el descomunal peligro de perder a los Estados Unidos de América. 

Principalmente, porque al perder a U.S.A. se pierde el mundo en pleno. Y voy más lejos aún: Se pierde el Universo. Vaya, hasta Marte, la Luna, y cuanto satélite hay caerían en manos de los más grandes y perversos enemigos de la humanidad.

Al ser destruída nuestra Patria los cubanos hemos tenido por 62 años un refugio, un punto prospero y libre a donde escapar, pero si cayeran los Estados Unidos no nos sintiéramos a salvo ni en el planeta Júpiter.

Y no crean ustedes que me ha sido fácil llegar a la conclusión de que la libertad de un país tiene mas importancia que la del mío.  

 Cada vez que me han dicho: “¡Primero Venezuela, primero Nicaragua, primero Bolivia!” yo he respondido siempre: “¡Nosotros tenemos antigüedad en el sufrimiento, PRIMERO CUBA!”

Pero, sin jamás abandonar ni dejar de luchar por la libertad de Cuba, AHORA CREO QUE LO PRIMERO ES QUE NO SE PIERDA ESTE ÚLTIMO BASTIÓN DE LIBERTAD.

LES JURO QUE HOY EN DÍA ME CAEN PEOR JORGE RAMOS, CARLOS ALBERTO MONTANER, JOSÉ DÍAZ BALART, RAÚL DE MOLINA QUE LOS MILICIANOS.

Sí, sigo odiando con todas mis fuerzas a los Castro, pero de la misma forma detesto a Barack Obama, a Joe Biden, a Bernie Sanders y a todos los grandes instigadores y líderes del movimiento que a todas luces quieren acabar con el sistema capitalista y democrático.

Increíblemente ha llegado el momento en que el mismo (y a veces hasta más) desdén siento por Kamala, por Nancy Pelosi, por Alexandria Ocasio Cortés, por Elizabeth Warren QUE HASTA POR MARIELA  CASTRO.

Yo fui uno de los principales promotores de la frase “¡Se salva Cuba o se pierde a América”, pero hoy grito a los cuatro vientos: “¡Se salva USA o se pierde el mundo!

Y lo que es peor aún: Se pierden nuestro hijos, nietos y bisnietos.

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viernes, 30 de octubre de 2020

CARLOS ALBERTO MONTANER

 por Esteban Fernández


Fort Knox, Kentucky. Hoy hace exactamente 58 años que los sargentos nos sacaron a gritos a una explanada, nos pusieron en "atención" y nosotros sin premeditación entonamos el himno nacional cubano. Ahí en el grupo estaba Carlos Alberto Montaner, quien a través de los años ha sido una gran decepción para mi.

Carlos Alberto y yo entramos al U.S. Army al unísono, la misma Compañía C11, diferente pelotón. Me pareció un joven inteligente y agradable. 

Me gustó su historial: Preso en Torrens acusado de terrorismo, y de allí misteriosamente escapó y se metió en una embajada. El niega lo del “terrorismo” y de su presencia en Fort Jackson y Fort Knox nunca habla de eso.

Supongo que haber pertenecido a las Fuerzas Armadas estadounidenses no sea bien visto dentro de la filas "liberaloides" de este país donde él milita. Una vez traté de recordarle algunas anécdotas del Ejército, se sonrió y sólo me dijo: “¡Contra, que buena memoria tú tienes!” Dándome a entender que “Él no se acordaba de nada”.

Después me lo encontré varias veces, durante la etapa de la JURE, en la casa de Carlos Zárraga, en la residencia de Rogelio Cisneros. Estábamos en guerra contra el castrismo, pero él sólo nos visitaba sin participar.

Hasta ahí yo lo tenía como un luchador anticastrista más. Después, escuchándolo por la televisión me fue decepcionando poco a poco, casi nunca estuve -ni estoy- de acuerdo con él, ni en lo que concierne a la política norteamericana y muchísimo menos a la nuestra, la cubana.

De todas maneras, me gustaba leerlo porque según los rumores funcionaba directamente con la C.I.A. y de esa "Agencia de inteligencia norteamericana" recibía valiosas informaciones internas de Cuba, él mismo decía que tenía contacto con generales cubanos desafectos, y todo lo daba a conocer en sus ensayos periodísticos.

Su pacifismo inicial con respecto a Cuba yo se lo atribuyo a que él siempre ha soñado con ser el “Presidente” de la Cuba post Castro y que “maquiavelicamente” considera que habrá una transición pacífica y que jamás pondrán al frente de nuestro país a un tipo intransigente, y con ansias de colgar de ceibas a los esbirros castristas, vaya, como queremos todos los ultraderechistas del exilio, incluyéndome a mi.

Su radical izquierdismo se ha hecho patente, y nos ha llenado la cachimba y agotado la paciencia, durante las tres últimas campañas presidenciales donde se ha tirado de barriga a favor de Barack Obama, Hillary Clinton y de Joe Biden. Eso a todos los cubanos conservadores nos ha revuelto las bilis.

Unos dicen su actitud ha sido influenciada por su ex yerno Jorge Ramos, por su hija y nieta. Sin embargo, yo no lo creo, me parece que él es peor que todos ellos. Es demasiado inteligente él para no darse cuenta de que Joe Biden está completamente senil.

En un final, en la actualidad si me lo encuentro ni lo saludo, y -en lo que a mi respecta- que se olvide de la presidencia de Cuba libre, yo no voto por él ni para concejal de Remanganagua. En otras palabras "si lo vi no me acuerdo"

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jueves, 29 de octubre de 2020

"CABALLO BLANCO"

 por Esteban Fernández


¿Saben quién fue la norteamericana -de Fort Lauderdale- HELLEN AYES?” Quizás ustedes me digan: “No, Esteban, no tengo la menor idea” Y yo les respondo:: “Bueno, esta señora fue asaltada el 6 de noviembre del año 48, le arrancaron la cartera, y fue dejada tirada en el piso en la esquina de Desamparados y Damas en La Habana por un delincuente común y carterista, conocido como “Caballo Blanco”. 

Le robaron 166 dólares. Esa fue una de las primeras fechorías de Juan Almeida Bosque. Este fue “Caballo Blanco”.  Lo capturaron en una posada escondido debajo de una cama. 

En el juicio dijo que todo era un error,  que “ese no era su giro”, que él se dedicaba  a vender marihuana  en la esquina de San Isidro y Damas, que su amigo “Pito” lo había embarcado. A continuación levantó un record delictivo que no lo podía brincar ni un chivo maromero.

Tuvo la inmensa dicha de tropezarse con un aspirante a gángster conocido como  “Bola de Churre”, abogado sin oficio ni beneficio, que estaba en la búsqueda  de reunir a su alrededor  una pandilla de hampones, de satélites, que le sirvieran de guardaespaldas, de tropa de choque y hasta de choferes para llevarlo a acostarse con su querida Neyda Revueltas , madre de Alina Fernández. 

“Caballo Blanco” reunía esas condiciones, y tomó a Fidel Castro como si su encuentro con él hubiera sido ganarse el premio grande de la lotería nacional. Y para él así fue.

Se convirtió en el criado eterno de la bestia de Birán.Castro, que no es más que un “gallego racista”, le hizo gracia porque  le convenía tener a su lado a un negro sin ningún tipo de convicción política ni de principios morales. Jamás vio en él una competencia intelectual  sino un leal perro faldero.

Lo siguió a todas partes, era su sombra. Al ataque del  Moncada, al desembarco del Granma y al picnic de la Sierra Maestra. Dicen que durante la primera escaramuza se portó bien  y gritaba: “¡Aquí no se rinde nadie, cojones!” Pero de ahí en lo adelante imitó a su ídolo tirando majá y guillándose el resto de la contienda.

Después del triunfo falló por su incapacidad en  todas las encomiendas ordenadas por su amo. Y decidieron ponerlo como “figura decorativa” y darle varias “botellas”.  Se dedicó a vivir como un potentado, a ligar jevas, a preñar mujeres -damas que nunca hubiera conseguido como albañil, carterista y expendedor de drogas- a componer canciones ridículas y melancólicas. 

Fíjense si era bruto que dentro de un régimen que predicaba el ateísmo su primera composición musical fue dedicada a la Virgen Guadalupana. Fidel le dio un tremendo halón de orejas. Trató de defenderse alegando que se trataba de Lupita una muchacha mexicana que conoció en Tuxpan.

Apoyó incondicionalmente todos los desmanes y crímenes del régimen. Lo usaban para recibir a dignatarios africanos en el Aeropuerto. Como si fuera un totí castrista.  

Le dieron una residencia en Punto Cero. Pero dudo que Dalia Soto le permitía acceso a la vivienda del tirano. Fue simplemente un fiel mequetrefe.

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lunes, 26 de octubre de 2020

LA NACIÓN SE PUDRE

Por Dr Rafael Piñeiro-López

 


La nación se pudre. Quizás sea el sine qua non de todas las grandes civilizaciones: rodar cuesta abajo una vez alcanzada la cúspide. Y es que para legislar para el bien de muchos se necesita del monstruo de la burocracia eterna, que anda hacia adelante gracias al látigo y la zanahoria de la más profunda corrupción.

La nación se pudre. ¿Cómo confiar, por ejemplo, en un proceso eleccionario donde el candidato opositor, favorito de todos aquellos grupos de poder que privilegian la hediondez y el desparpajo, proclama bajo el paraguas protector de su demencia en ciernes que el partido que representa ha construido “la organización de fraude electoral más amplia e inclusiva en la historia de la política estadounidense? 

¿A dónde hemos llegado, amigos míos? Moramos en un lugar donde la prensa oculta información para deslegitimar a un presidente y proteger a los corruptos de toda una vida, donde las elites acarrean a las masas hacia el abismo de la intolerancia irresponsable, donde las turbas justifican su violencia en nombre de una falsa decencia.

Dicen que el presidente pretende no reconocer un resultado adverso en las próximas elecciones, pero han sido estos mismos acusadores quienes se han negado a aceptar la derrota de hace cuatro años, por lo que desde entonces han quemado negocios y saqueado ciudades, han disparado y asesinado a oponentes ideológicos y han creado componendas para minar el ejercicio cívico de la administración.

Esta nación se pudre, irremediablemente.

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domingo, 25 de octubre de 2020

SI LOS ILEGALES VOTARAN DEBERÍAN HACERLO POR DONALD TRUMP

Por Reynaldo Soto

Si los inmigrantes ilegales que ya viven en los Estados Unidos pudieran votar, lo deberían hacer por Donald Trump, quien es indiscutiblemente su opción más inteligente, si se atienen pragmáticamente a lo que ellos mismos dicen que es su interés cuando vienen a los Estados Unidos; trabajar para ayudar a sus familiares en su país de origen y progresar ellos mismos aquí.

Durante sus apenas casi cuatro años al frente del gobierno de este país, Trump ha demostrado ser un incansable creador de puestos de trabajo, lo cual ha logrado, entre otras iniciativas, eliminando cientos de regulaciones que asfixiaban el crecimiento de las empresas, incentivando, cuando no presionando, a las compañías norteamericanas que emigraron hacia otros continentes, para que vuelvan a trasladar sus inversiones a nuestro país, y rebajando impuestos a las empresas.

Medidas, sobre todo esta última, que ni de lejos estaría dispuesto a firmar con su nombre un político liberal, porque iría en contra del discurso tradicional de dicha corriente política, que afirma que las empresas y los empresarios son explotadores y el resto, es decir, quienes tenemos empleo gracias a que existen esas empresas, somos sus explotados.

En Septiembre del 2019, es decir un par de meses antes de que comenzara la pandemia de Covid 19 que obligó al cierre de una buena parte de la economía no solo en Estados Unidos sino prácticamente en todo el mundo, la tasa de desempleo entre los hispanos mayores de 20 años era del 3 por ciento, apenas una décima por encima del desempleo entre los blancos, que era del 2,9 por ciento, y casi tres puntos por debajo de la cifra que ostentaban los afroamericanos, que era del 5,5 por ciento. En esos momentos la tasa de paro a nivel nacional estaba por debajo del cuatro por ciento, lo cual no solamente establecía un récord histórico para el país, sino para los propios hispanos y para los afroamericanos. Ambos grupos étnicos y el mercado laboral en general estaban entonces en los que se conoce como el pleno empleo, una situación en la que hay muchas más vacantes laborales que candidatos dispuestos a cubrirlas.

Pero no solamente eso, en esos momentos, y gracias a la lucha incesante de la administración de Donald Trump por mejorar la economía y crear nuevas fuentes de trabajo, los salarios comenzaron a crecer llegando a acumular hasta un 2,9 por ciento de crecimiento durante los 12 meses anteriores a la fecha que mencioné antes. Al mismo tiempo, las empresas se demostraron mucho más dispuestas a mejorar las condiciones laborales y a otorgar mejores beneficios a sus empleados con tal de que no emigraran a otros sectores, en la medida en que la lucha por cubrir vacantes se iba intensificando.

Estas noticias deberían sonar para los latinos ciudadanos americanos o residentes permanentes en los Estados Unidos en general, y para los inmigrantes ilegales en particular, como música celestial. De hecho, durante los primeros tres años de la presidencia de Donald Trump y a pesar de todo el discurso enérgico y sostenido del presidente en contra de la inmigración ilegal, así como de todas las medidas tomadas por su administración, incluyendo el refuerzo de la patrulla fronteriza, la ampliación del muro en la frontera y los cambios de criterios legales para realizar deportaciones por la vía más rápida, las inmigraciones ilegales no se detuvieron. Por esos tiempos hasta se crearon varias caravanas de inmigrantes ilegales que partían desde Centroamérica decididas a llegar a los Estados Unidos costase lo que costase, aunque se tuvieran que enfrentar a los organismos policiales y de inmigración de varios países.

Y no era para menos, el premio mayor estaba en los Estados Unidos, donde había tantos puestos de trabajo vacantes que solo era cosa de cruzar la frontera y llegar para encontrar uno. Recuerdo una anécdota personal de un día que estaba visitando a unos amigos guatemaltecos en Miami quienes tenían a una pariente varada en algún lugar de la frontera mexicana a quien ya estaban esperando desde hacía varios días para que comenzara a trabajar cuidando a una anciana en Coral Gables. Recuerdo que alguien comentó “qué lástima que vaya a perder ese trabajo con lo bien que le van a pagar” y otro le contestó “ni te preocupes que trabajo es lo que se sobra”.

Así que con más y mejor pagados puestos de trabajo en los Estados Unidos, y con cientos de miles de empleos agregándose cada mes al mercado laboral, la situación iba de maravilla no solo para los inmigrantes ilegales que ya vivían en este país, sino inclusive para quienes venían llegando ilegalmente. Los ilegales que ya estaban aquí podían ir accediendo a posiciones que dejaban vacantes los ciudadanos americanos o residentes permanentes de origen latino al migrar ellos mismos hacia puestos de trabajo mejor pagados o con mejores condiciones laborales y entonces esas posiciones las ocupaban a su vez los recién llegados, porque hablando claro, por mucha retórica política que exista en contra de la inmigración ilegal, si un empresario tiene un edificio que levantar, o una cosecha que recoger, o una fábrica que mantener funcionando, y no encuentra mano de obra que pueda contratar legalmente, se va a saltar las leyes y va a llenar las vacantes con los ilegales, por grandes que sean los riesgos. Ahí actúa una de las leyes más importantes del capitalismo, la ley de la oferta y la demanda y está también presente una ley fundamental humana, la de la auto conservación “si mi empresa va a quedar en la ruina, pues mejor me salto un par de leyes y sigo produciendo riquezas aunque tenga que pagar algunas multas”.

En el otro lado de la carrera presidencial este año, está Joe Biden, un hombre que acumula varias décadas en la política sin muchos logros personales, y entre ellas ocho años en la vicepresidencia del país en un gobierno durante el cual, dicho sea de paso, fueron deportados más inmigrantes ilegales que en todas las administraciones de los últimos 30 años. Pero un hombre quien además representa en estos momentos a ese lado del espectro político nacional más interesado en arrebatar riqueza a las empresas para repartirlas entre quienes ellos suelen llamar “los menos afortunados”, quienes generalmente suelen ser en realidad los más holgazanes. Es decir, un aniquilador de empleos nato. Malo para los americanos legales dentro del país sean inmigrantes o no, pero peor para los inmigrantes ilegales a quienes no solo les va a ser más difícil conseguir empleo, sino que se van a ver afectados como nadie por la depresión salarial que va a sobrevenir cuando haya menos empleos y a los empresarios les resulte más fácil encontrar con quien sustituir a un empleado que ya le está pareciendo demasiado caro.

Y no es por ánimo de hablar mal de Biden, pero es que sus planes de gobierno, y toda su retórica durante la carrera presidencial, afirman claramente que en caso de ganar va a centrar su gobierno en la lucha por cobrar más impuestos a quienes ganan más. Un discurso que puede resultar muy agradable a quienes ganan menos o no disponen de grandes cuentas en el banco, porque se les deja entrever convenientemente que toda la riqueza que se obtenga por esa vía será repartida entre ellos en forma de “beneficios sociales”, pero una práctica socialista que a la larga termina siempre afectando a toda la sociedad, porque castigar a la gente por ser emprendedora y generar riqueza siempre ha sido un camino que conduce al empobrecimiento colectivo.

Biden amenaza con penalizar a los ricos, ellos comenzarán otra vez en masa a trasladar su dinero y sus fuentes de generación de riqueza al extranjero, donde no solo van a encontrar mejores condiciones impositivas, sino un mercado laboral mucho menos exigente en cuanto a salarios y condiciones laborales y que les permitirá ganar mucho más invirtiendo mucho menos. Una situación que apenas estaba comenzando a revertirse gracias a algunas de las medidas que han sido puestas en práctica por la administración Trump.

Biden ha amenazado también constantemente con derogar todos los incentivos tributarios que se le han concedido a las empresas, por considerar que son injustos y que solamente favorecen a los ricos. Una falsedad. Las empresas que reciben incentivos tributarios emplean mucho más dinero en mejorar los salarios de sus empleados y crear mejores condiciones laborales para ellos, pero lo que es más importante, en crear nuevos empleos, lo cual beneficia a toda la sociedad. Nuevos empleos significa más dinero para todos. Bueno para los americanos y bueno también para los inmigrantes ilegales. Porque si no hay trabajo, por mucho que los políticos al estilo de Biden tengan un discurso bondadoso hacia quienes emigran ilegalmente al país, su situación realmente va a empeorar. Nada hacen con que se les diga que no los van a deportar si no tienen un empleo para ganar su sustento y para ayudar a sus familiares en sus territorios de origen.

No he querido hablar acerca de la situación del mercado laboral en estos momentos porque todo indica que es una situación pasajera que ya está comenzando a revertirse, pero que se convertiría en permanente si un tipo como Biden logra ganar la presidencia con un congreso y un senado a su favor, que le ayude a dictar las leyes que pretende.

Así que no se dejen engañar inmigrantes ilegales, si tienen un familiar con derecho al voto y en quien puedan influir, díganle que vote por Donald Trump, a fin de cuentas las posibilidades de poder hacer un pequeño capital trabajando en los Estados Unidos para poderlo invertir en tu país de origen son mucho mayores que las de resultar deportado. Y al final de cuentas, si te deportan, lo cual tiene las mismas probabilidades que las de morir en un accidente de auto o de que te mate un infarto, puedes llevarte contigo todo lo que hayas ahorrado aquí, y todo lo que hayas logrado aprender de una sociedad exitosa como la norteamericana.

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LAS INCUMPLIBLES PROMESAS DE JOE BIDEN

 Por Reynaldo Soto

Completamente falso que de aquí al 2050, ni con la tecnología que tenemos hoy mismo, ni con la que podamos desarrollar de aquí allá, podamos eliminar el uso de los combustibles fósiles para depender únicamente de la energía solar y del viento.

Joe el imbécil lo sabe, pero lo promete porque eso le suena a música celestial a una buena parte de los idiotas que le siguen. Lo malo de todo esto es que si llegan a tener el poder, pueden llegar a dañar o hasta hacer quebrar a una industria que emplea millones de personas, solamente poniendo regulaciones aquí y allá y tratando de sofocarla a través de mayores impuestos, para que los idiotas vean que ellos sí trabajan.

Todo esto de la energía eólica y solar es bastante predecible y no creo que ni siquiera en cien años hagamos el milagro de alcanzar la capacidad de producción y almacenamiento que se necesita como para alimentar la avidez de energía de las grandes ciudades cada día más grandes y más pobladas y más llenas de equipos electrónicos de todo tipo.

Eso solamente lo podríamos lograr hoy en día, y presumo que a lo largo del próximo siglo, con energía nuclear que definitivamente es más limpia y decenas de veces más eficiente que la que se saca del carbón y el petróleo. Pero inexplicablemente y por causa de un par de accidentes, se ha declarado la guerra a ese tipo de energía.

Tanto la energía solar como la eólica, para que sean de verdad útiles, requieren de una gran capacidad de almacenamiento, que en el caso de alimentar a una gran ciudad necesitaría de miles de millones de baterías, pues el viento sopla cuando le da la gana y el sol puede llegar a estar días y hasta semanas o meses sin asomar el rostro debido a las condiciones meteorológicas.

Millones y millones de baterías del tipo que sean, a la larga llegarían a contaminar la tierra mucho más que lo que hoy lo hacen los combustibles fósiles y dejarían inservibles millones de millas cuadradas de territorios que deberían ser utilizados solamente para colocar las baterías fuera de uso.
Es patético ver como un individuo con atisbos de demencia senil como Joe Biden nos trata de convencer de que él va a emprender una transformación energética que daría un vuelco a la vida de la humanidad, en cuatro u ocho años de gobierno.

También ha dicho que nos va a librar del Covid 19 solamente obligándonos a todos a llevar un tapabocas y encerrando a la gente en sus casas para que el virus no se pueda difundir.
Cuando los políticos prometen las cosas que todos, inclusive los menos estúpidos de sus seguidores, saben que no pueden cumplir, pero tanta gente se sigue yendo tras la bola falsa, es hora de dudar de la salud mental colectiva de la sociedad.

Las redes sociales, que son hoy en día el medio de difusión masiva más grande y efectivo que existe debido al descrédito en que han caído los medios de información tradicionales, están llenas de idiotas que afirman simplezas tales como "Donad Trump es culpable de los miles de muertos del Coronavirus y Biden nos va a salvar de él", "Trump es culpable de que la tierra se vaya a destruir en 12 años por causa del calentamiento global, pero Biden nos va a salvar de eso", etc.

Solo les falta afirmar que Biden va a resucitar a los muertos y llevarlos al paraíso.

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