sábado, 14 de diciembre de 2013

¡SE PUSIERON FATALES, LLEGARON TARDE..."



Por Andrés Pascual

Lo que voy a tratar lo escuché durante 15 minutos del relajo que le habilitaron a María Laria conocido como “ARREBATADOS”, por supuesto ¿Dónde si no que en América Tevé?

Resulta que el asunto de hoy fue el cine y la censura castrista, temas para los que, al modo mío de verlo, no estaba preparado ningún panelista, porque una cosa es haber sido un sicario del G-2 como chivato en Radio Guamá de Pinar del Río primero y de la CI después, como Huberto Mario Hernández, y otra poder explicar el fenómeno con moral autoritaria.

En el “timbeque”, el canal preferido de estos “opinadores” que alguna vez fueron esbirros de la tiranía: la homosexualidad, aparentemente, lo único perseguido para algunos “quedaditos o enviaditos”.

Y yo, que viví la plena adolescencia durante los 60's, tengo un punto de vista diferente: AL HOMOSEXUAL NUNCA LO PERSIGUIERON, al contrarrevolucionario, al sospechoso SÍ, de cualquier orientación o ¿Conoce alguna historia tétrica de lesbianas perseguidas por su orientación sexual?


Sobre los homosexuales hubo un tratamiento especial por la facilidad con que se relacionaban con extranjeros, incluso del circuito de Relaciones Exteriores de sus países, entonces perseguían al posible captado por la CIA como fachada a lo que verdaderamente les interesaba, que era lo contrario: emplear al cubano gay como carnada para filmar y grabar a los diplómaticos que se aflojaran, chantajearlos y sumarlos al ejército de ese tipo que todavía tienen por Europa y, posiblemente, en este país.

La UMAP no fue un espacio habilitado para “arreglar conductas desviadas sexualmente”, sino una causa política encubierta en la justificación de hacer el SMO, al Gulap de Camaguey llevaron a un homosexual cada 150 confinados.

En aquel campo de concentración internaron a la fuerza, en calidad de presos políticos, a jóvenes y no tanto “desafectos” a la Robolución, hijos de afectados por el robo de sus propiedades o que pertenecían y practicaban la FE religiosa en cualquier congregación, desde la Católica a la Bautista, pasando por los Testigos de Jehová, la Adventista...

Sin embargo, evitaron molestar a su escuadra natural DE INFORMANTES DEL G-2 y la Policía: la religión afrocubana, por lo que pocos santeros o babalawos fueron víctimas en aquel ataque criminal a la dignidad humana y a la integridad civil de una parte importante de la población juvenil de la época.

El problema que tienen los que defienden el cine “contestatario de hoy”, que logró romper “la autocensura”, radica en que a nadie de interés le importa lo que se ruede en Cuba, por eso la tiranía lo permite, porque la importancia y el aplauso se los lleva el permiso, la flexibilidad para permitir cosas, no solo en este nuevo y pésimo cine que nada dice, porque todo llega diariamente desde allá a través de declaraciones en vivo o de fotos "al momento".

La “reforma raulista”, el "cambio de mentalidad", como se han atrevido a sugerir varios por Europa y por aquí, es el logro socio-político; llegó para quedarse, para permitir que se hable públicamente lo que, desde hace rato, no tiene valor para nadie por lo rutinario que ha sido durante tanto tiempo.

En Cuba lo único nuevo es que no meten a nadie preso por hablar lo que quiera, no porque rompió ninguna censura ni porque sea guapo, sino porque Raúl lo permite, si se le ocurre virarse con fichas de nuevo no hay quien diga ni “alma mía”.

No se rompió ninguna censura porque no existe, ayer se ajustaban a la prohibición y se autocensuraban porque eran militantes, simpatizanters y vividores oportunistas, entonces les publicaban, como no sucedía con otros que nunca vieron su obra publicada, que EL NIÑO Y EL TIGRE no se publicó en Cuba ni LOS OJOS DEL PAPEL, la primera, de Luque Escalona y la segunda de José Lorenzo Fuentes, que alguna vez ganó una mención Casa con Viento de Enero o ¿Sería Después de la Gaviota? y fue preso por razones políticas de acuerdo "a relaciones impropias", ¡que palabritas para una causa judicial inventada!, con la embajada mexicana en La Habana. A los dos los conozco, digo, en el caso de Fuentes “ía”, porque falleció.

Ni el cine ni la literatura de hoy están censurados, tampoco hablan de tumbar al castrocomunismo; lo de las jineteras, los ladrones y otras cosas de cierto interés para hacer bulla sin ningún efecto político ni éxito artístico-económico, ni son noticia ni impactan en los círculos políticos americanos; sobre todo, porque esta gente aplauden a la tiranía por permitirlo; es decir, abren espacios a favor de la dictadura por “su gesto tolerante de buena voluntad”.

Lo demás, como lo que "dicen que dijeron" en FRESA Y HOCOLATE”, en realidad nada grave ni peligroso ni sugerido, no importa.

Estos modernos, que se impusieron “a la autocensura” sin conocerla, llegaron tarde al “party”, ya no hay que burlar nada porque nadie les impide decir lo que les dé la gana, una vez que la tiranía escribe, produce y dirige los “nuevos argumentos” de obras sobre la libertad de expresión...

Por eso ningún programa como Arrebatados vale un medio, porque no manejan como se debe lo que fue parte de la tragedia nacional cubana ayer, cuando hubo tiranía y censura dispuesta a matar y meterle mil años a cualquiera con el Pacto de Varsovia detrás.




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