viernes, 30 de octubre de 2015

ORIGEN Y DESARROLLO DE LA CORRUPCIÓN OLÍMPICA

Por Andrés Pascual

El motivo legítimo del enfrentamiento olímpico debe ser cultivar el deporte sin otro estímulo que el aplauso del pueblo y el servicio a la patria.

Por desgracia, el modernismo ha pervertido el credo amateur, resultado de un mundo cada vez más fanático del Rey Midas. Por la presión del imperio transnacional de consumo, aquel atleta, que se arrodillaba por su victoria para recibir la medalla, puede decirse, con entera franqueza, que desapareció del panorama mundial de la competencia moderna nacida en 1896.

La antorcha simbólica del olimpismo viaja desde Grecia hasta la ciudad donde se celebre el evento cada 4 años, únicamente la II Guerra Mundial interrumpió la fiesta entre 1936-1948 (FOTO JESSE OWENS EN 1936).

Fue en Grecia que nacieron los deportes, entonces premiaban con una corona de laurel el esfuerzo, hoy no puede hablarse de laureles, porque la corrupción metálica hizo acto de presencia con todo su ímpetu demoledor en gran escala.

La fiesta de apertura de una Olímpiada es increíble, pompa y oropel, entre los países que la han presentado la puja inicia desde el mismo día en que obtienen la sede, desde ese momento, aparecerán números, multiplicaciones, sumas...en fin, la creación del monstruo de las mil cabezas convertido en “los mejores, los más bellos, los más caros” y los que más dinero dejaron en ganancias o en pérdidas, hoy, por las amenaza del flagelo moderno islamista, los que más gastaron en seguridad, que se parece al postulado esencia del olimpismo “más alto, más fuerte, más rápido”, pero no existir algo más diferente.

La competencia olímpica es más vieja, más cara y más importante que la Copa Mundial de Balompié, más que cualquier evento mundial, porque es multidisciplinaria y verdaderamente universal, es el forcejeo por la grandeza en la Feria del Músculo y ha sido objeto de atentados por fanatismo religioso, como el de la organización terrorista Septiembre Negro en Munich-72 contra atletas judíos. Tampoco han escapado de la pugna divisionista política mediante boicots, resultado de haber invitado a los paises del Pacto de Varsovia, desde 1952, a participar en una clase de justa que violaban flagrantemente.

Juegos Olímpicos baratos NO, es un pecado; desde 1896, en Atenas, parece una afrenta al Dios supremo del Olimpo que estas competencias se realicen en países pobres y pequeños, no tienen dinero ni el Ejecutivo propone unirse para costear el experimento en alguno, solo por ver qué pasa.

Los países muertos de hambre, mientras más lejos de la cabeza, mejor, siempre ha sido así, imagino que provocaría verguenza presentarlos en países pobres. Y yo no soy puritano ni revolucionario ni comunista, pero no puede evitar cuestionar cosas.

Mire qué curioso, para aplicar en los Juegos de Melbourne-1956, el entonces mandamás del organismo, Avery Brundage, declaró que apoyaba totalmente la proposición del “amateurismo puro”; para hacer más controversial el postulado, declaró que también apoyaba que el atleta amateur “continuara siéndolo siempre...”. Pero las divisiones del Pacto de Varsovia ponían rumbo al Pacífico, con sus escuadras repletas de profesionales de partido político y de eso no habló...

En igual medida que eran escandalosas las victorias de los países del anillo comunista, también constituyeron el gancho necesario al enfrentamiento atlético y ese perfil, esa manera de abordar el juramento de Coubertein, era corrupta en esencia.

En 1896, los griegos estuvieron dispuestos a todo con la finalidad de conseguir la medalla de oro en Maratón, episodio histórico de una gran batalla del Mundo Antiguo que ganaron los ejércitos helénicos; entonces se dedicaron a ofrecer regalos mucho más materiales que la corona de laurel, la medalla y el pergamino, desde cortes de pelo gratis por cinco años si el ganador era griego, a propiciar alojamiento gratis al ganador y dos acompañantes durante un año.

Si bien se identifica a Samaranch como el hombre que hizo público el profesionalismo en los Juegos Olímpicos, medida que tal vez los haya salvado de la quiebra por el balance competitivo, no es menos cierto que, en la era moderna, la contaminación del término “amateur” se inició en aquellos regalos que le “proponían” los comerciantes griegos a sus paisanos si ganaban.

Por esa razón y por la otra, la noticia de 1956, relacionada con Brundage y el compromiso, fue sino una soberana ridiculez, UNA OLÍMPICA RIDICULEZ y una falta de respeto colosal al público.



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