lunes, 16 de mayo de 2016

Aceite de oliva "casero" con una naranja dulce adentro

Por Andrés Pascual
Hace algún tiempo, conversaba con mi esposa de "cosas raras" de la población cubana antes del "destape" de los noventas.
La palabra destape en España es "encueradera" en el cine y la televisión; aplicada a la "situación" posterior a los 80's en Cuba, significa que, "a pesar del llamado Período Especial, que ni de juego se puede igualar a las carencias y la represión de los 60's, los 70's y los 80's, los kubanoides (1964-presente), añoran los años que puse entre paréntesis "por la abundancia".
En 1994 fue Guantánamo, como la Revolución Francesa para el mundo, punto de partida de otra visión "cosmogónica" (qué palabrita, la aprendí en la Universidad hace más de 40 años, primera vez que la uso), pues decide el itinerario del pensamiento social, incluso el modo y los medios de vida del kubanoide y del cubano en la Isla (incluso fuera de ella).
Guantánamo se entiende como 300,000 en balsas que se han encargado de "ir a buscar", quizás, esa cifra multiplicada por tres, significa viajes, remesas, Van Van en Miami y todo ese lastre que hundió al destierro, con mucha responsabilidad de algunos kubanoides aprovechados del "exilio histórico".
"Échale una naranja dulce pelada adentro, déjalo asentar unos días y verás que parece Sensat", le decía cualquier ama de casa cubana a otra, experimento que cambiaba el gusto a rayo de lo que nadie sabe de dónde procedía como grasa comestible, según la experta, a aceite de oliva español, no dudo que haya sido la miliciana Mirta Villapol quien descubrió el secreto del aceite de oliva fuera ajeno a la aceituna.
Yo no sé si las demás "naciones hermanas" de la congregación Pacto de Varsovia, que desapareció por efectos de la política de Ronald Reagan, el Papa, la Kos Kor y su representante en Polonia, Movimiento Solidaridad, aplicaban la muy particular política de vendedor al revés, que gana más mientras vende menos (a la población nacional), impuesta como regla de oro en las relaciones comerciales castrismo-pueblo, tampoco me importa, pero mi abuela materna me dijo hace más de 45 años: "la gente le sirve a estos asesinos de probadores, si venden algo dos veces y vuela, no lo traen más, porque es bueno…" y no era bueno, sino un poco mejor, algo es algo y abuela tenía razón...
Desde 1963 todo volaba para acaparar y para consumir de inmediato, que los estantes de las bodegas estaban vacíos, pero mi abuela se refirió a unas ancas de rana, a unos carapachos de langosta sin masa, a pomos con ostiones medio podridos y a filetes de Emperador en regular estado, el experimento-proceso funcionó como decía: un par de cucharadas y fuera catarro, como la Emulsión de Scott, el Hombre con el Bacalao a cuestas. En resumen, esa gente bautizó como "libreta de abastecimiento" a una vulgar y eterna cartilla de racionamiento.
Algo que me dijo otra "vieja, abuela paterna de mi esposa, tal vez en 1970, mientras tostaba chícharos para mezclarlos con el casi inexistente polvo que daban por café racionado: "cuando se entere Fidel que se está mezclando prepárate, que no traen más café sino chícharos", nada, los inefables "viejos" de experiencia de 60 años vividos bajo la República, que no se les olvidó nunca el sabor del Sensat ni de los mariscos, por lo que, cuando usted se aparecía con la sugerencia de la naranja dulce pelada, lo mandaban a freír tusas.
No "pitusas" (jeans), no pulloveres "yumas", no nada… ni café real ni aceite real (de oliva o del que fuera), salvo la nomenclatura y sus ahijados hasta nivel de cuadras (que los hay), no carne, sino un ripio de media comida, tal vez un par de mollejas de pollo medio podridas una vez al mes y 4 huesos sin carne otro tanto y los carniceros haciendo zafra con los infelices para "donarle sin libreta al mayimbe", que no compraba en su casilla y enviaba a un esbirro "a recoger". Esto era así, porque ahora hay más de todo que desde 1990 hacia atrás.
Sin embargo, una vez escuché en un programa del 41 llamado la Mirada Indiscreta, que la gente en Cuba añoraba el período de ocupación rusa, lo consideran de "abundancia"; es decir, la peligrosa presencia de la nostalgia por la esclavitud peor que la de hoy, por lo que, cualquier "libertador" de por acá, llámese como se llame, tiene que luchar contra ese fantasma también ¡No lo olviden! raro "Síndrome de Estocolmo" en que se combinan la falta de respeto por las víctimas del hambre y la represión y el descaro como provocación abierta.
Para que no empleen el derecho que da la democracia a protestar en turbas contra ella misma, si un día se lograra lo imposible, "cambiar de verdad", tienen que ir pensando que, "mejorar la etapa raulista de la tiranía", tal vez lo entiendan como "recibirlo todo gratis", incluso los derechos sin cumplir ningún deber, a la libre expresión para quejarse y organizar huelgas y a la libertad de movimiento, pero quedándose en sus casas sin trabajar, o en trabajos haciendo como que trabajan, lo ha hecho la dictadura durante más de 50 años, lo disfrutan todos y muy pocos protestan, la mitad o más como mercenarios y la tiranía tan exitosa que hasta logró "descongelar la vaselina.
Es el "sueño verdadero", no americano sino castrista, al que han sido acostumbrados durante más medio siglo, no dudo que aceptaran una versión postcastrismo, pero enriquecida a su favor...

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