miércoles, 30 de enero de 2019

AQUEL HOMBRE NUEVO MÁS VIEJO QUE MATUSALÉN


Por Andrés Pascual
(foto una droguería en Bogotá)

El sistema castrocomunista institucionalizó la crisis, la incertidumbre, el  desarraigo, la separación familiar y el terror;  además, confrontó a los valores tradicionales cubanos, a los valores centrales  de la cultura cubana y los destrozó. Se puede decir que el  ciudadano cubano de hoy vaga dentro de un sentimiento de  desesperanza que solo atenúa la posibilidad soñada de escapar de ese infierno de  alienación hacia otros horizontes.

En carta enviada por  Che Guevara al semanario uruguayo "Marcha", la misma publicación que sirviera de  marco a la famosa polémica Collazos-Cortazar-Vargas Llosa años más tarde, éste  le afirmaba a Carlos Quijano, director de la publicación que: "...en enero de  1959 se estableció el gobierno revolucionario  con la participación de varios  miembros de la burguesía entreguista;  enseguida se produjeron contradicciones  serias que se resolvieron, en primera instancia, en febrero de 1959, cuando  Fidel asumió la jefatura del gobierno con cargo de Primer Ministro; el proceso  culmino en julio de ese año al renunciar Urrutia ante la presion de las masas y  es verdad que el pueblo sigue sin vacilar a sus dirigentes, en especial, a  Fidel, pero el grado en que ha ganado esa confianza responde, precisamente, a la  interpretación cabal de los deseos del pueblo, de sus aspiraciones y a la lucha  sincera por el cumplimiento de las promesas hechas..."
La carta, que  se publicó el doce de marzo de 1965 en la revista mencionada, salió editada en  forma de artículo con el título "El Socialismo y el hombre en Cuba".  Ahora bien, ¿Cúales fueron esos deseos del pueblo y sus aspiraciones a que se  refiere "el gaucho infernal" como bien interpretados por el Chacal de Birán?  ¿Qué ha quedado de "la estrecha unidad dialéctica", a que se refería el  propio asesino argentino, entre el pueblo de Cuba y "su Revolución"?
¿Cómo reaccionaría este criminal ante la estampida en espiral  del pueblo cubano desde hace más de 15 años, ¿Qué otra  deliberación pseudo-filosófica entregaría en esta ocasión; que explique,  desde su punto de vista "marxista-maoísta trasnochado", la razón por la que en Cuba nadie se  quiere quedar a construir el socialismo?

A Che Guevara no le  interesó su patria; no le interesaron "sus" próceres ni le interesó  Cuba, tampoco existe un párrafo en el que se refiera ni a Martí ni a Gómez ni a Maceo.

¿Acaso la unidad Castro-Guevara-comunistas del mundo  pretendía la creación de un panteón único de "luchadores" por una imposición de  condiciones esclavas superior al feudalismo, que precisaba de la total  ausencia de los verdaderos librepensadores y patriotas que crearon el  itinerario del pensamiento social en América? 

Por supuesto, con más fundamento y capacidad de manipulación que el Chávez de estos tiempos que, en materia de importancia filosófica e inteligencia anda a la saga; aunque con  los mismos designios de asesino, tirano y dictador.

Dos elementos se  utilizaron en Cuba para implementar el castromunismo dictatorial: primero, la  confusión a base de mentiras oficialistas y, segundo, el terror para controlar a  los que nunca creyeron o a los que, con el tiempo, han tratado de abandonar la nave  fantasma.
La revolución de Castro y Che Guevara promovió lo que han vendido interiormente  como "el hombre nuevo", concepto aplicado en Cuba por estos fascinerosos más  de 35 años después de haberlo hecho los comunistas de la ex-Unión Soviética, contenía  elementos dignos de tenerse en cuenta: "...total eliminación del  mercado a través de la colectivización absoluta de los medios de producción;  centralización de la economía nacional y erradicación gradual del dinero y  los incentivos materiales".
Semejante imposición sería posible con la  configuración de un individuo sacrificado, frugal e igualitario -unos más  que otros-, que, entendiéndolo mejor, más animal que esclavo.
Una educación también nueva, que "eleve el grado de conciencia" a tal punto,  que lo prepare hasta hacerlo capaz de sentirse remunerado 100 %, para quien los incentivos morales sean los únicos viables con su  conducta fabricada ideológicamente: banderas, medallas y algún servicio social pseudo-gratuito, todo  proporcionado por el Estado.

Esta  "alienación", como le llaman los estudiosos de la sociología y la sicología, factura un vasto ejército de simuladores y oportunistas que  esconden su ambivalencia moral de la puerta de la casa hacia afuera y de esa puerta hacia adentro, establo en que más se  habla de trabajo y menos se produce en el mundo.
El resurgir de focos guevaristas con el aditamento del emblema fotográfico de Guevara en  Latinoamérica, debe poner a pensar a los ciudadanos de ideas democráticas en el término "hombre nuevo" que les  encubren Chávez, Evo Morales, Correa...en la transposición de la filosofía  impuesta en Cuba por Che Guevara entre otros... 
La realidad es que ese término es mas viejo de lo que creen personas comunes y corrientes:  "hombre nuevo" significa "hombre mudo, esclavo, hombre casi mujer" por todo lo  que tienen que aguantar sin posibilidades ni voluntad de protesta ante nadie.

Que no crean  que "Cuba navega en un mar de felicidad", la estampida a como dé lugar de  cientos de miles de cubanos en un periodo de tiempo increíblemente corto por  circunstancias de reacción contra el encasillamiento, debería ser un espejo. 

Es  hora de que comiencen a "escarmentar por cabeza ajena" para ver si no pierden  la propia.

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