miércoles, 31 de julio de 2019

La mejor de nuestras poetisas del siglo XX ha sido vilipendiada injustamente



Dulce María Loynaz Muñoz (foto 2da izq-derecha sentada, La Habana, 10 de diciembre de 1902 – †Ídem, 27 de abril de 1997)

Por María Argelia Vizcaíno, 29 de julio, 2019

En un programa de televisión conducido por el periodista, escritor, compositor y expreso político Juan Manuel Cao, fue injustamente vilipendiada Dulce María Loynaz, quien ha sido considerada con justicia la mejor de nuestras poetisas del siglo XX.

No vi el programa, pero creo que fue trasmitido el viernes, 26 de julio, de este 2019. Gracias a mi amigo el valiente periodista cubano Andrés Pascual que nos informó, busqué la grabación (https://www.americateve.com//videos/carilda-oliver-labra-ya-tiene-su-figura-el-museo-cera-bayamo-348879) y no creía lo que estaba escuchando.

El programa llamado El Espejo se trataba de la reciente estatua de cera que han puesto en un museo de Bayamo, con la figura de Carilda Oliver, una gran poetisa erótica en tiempos impensables, que se ve extremadamente ridícula, igual a como ella terminó sus días al dedicar su pluma exquisita a escribir una oda al dictador en jefe.

Uno de los dos invitados al programa saca a relucir (en el minuto 0.50 de la grabación) que Carilda como poetisa no estaba en el mismo plano que Dulce María Loynaz que «fue olvidada por el régimen hasta que murió». Y como de costumbre Juan Manuel Cao interrumpe a su invitado y dice con sarcasmo: «…bueno, pero después le consiguieron y le gestionaron nada más y nada menos que el Premio Cervantes, que tú me perdonas, que el Jardín no da para tanto», y el invitado, que es Fernando Godo, aspirante a un puesto político de Hialeah, le da la razón y le afirma «no creo que lo dé». Y el segundo invitado, el escritor español César Vidal, se quedó callado aceptando esa difamación.

Como si lo único que haya escrito y haya hecho Dulce María Loynaz fuera la publicación de su novela el «Jardín», que, dicho sea de paso, cuando se editó por primera vez en España, en el año 1951, «fue declarado unánimemente el acontecimiento literario más grande de los últimos cincuenta años», por los más connotados escritores.

Pero Juan Manuel Cao y sus invitados no son los únicos que desconocen la magnitud de la gran obra de la poetisa más grande de Cuba en el siglo XX, que ha traspasado fronteras y que fue la admiración de los mejores intelectuales y artistas de su época, porque lamentablemente no se enseña en las escuelas cubanas (todas del gobierno castrista desde 1961), y no se menciona en los medios de comunicación de la isla (también propiedad absoluta de la tiranía).

Al parecer no saben que ella además de escribir poesía como pocos, abarca la novela, el ensayo, con una narrativa elegante y única, por algo fue merecidamente elegida miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba, y miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua para más tarde ingresar en la Real Academia Española, y todas estas elecciones se las ganó por sus conocimientos mostrados en sus excelentes obras, y no solamente por el «Jardín».

Su Premio Miguel de Cervantes de 1992, es considerado el Nobel de las letras hispanas y ha sido la única mujer cubana en obtenerlo, y aclaro que NO fue comprado, mucho menos por un gobierno totalitario al que nunca ella se le plegó y siempre representó una espina incómoda.

Cuenta el autor Alejandro González Acosta, en su extraordinario libro biográfico «La Dama de América», que fue su amigo personal y visitaba a Dulce María cotidianamente, que fue él quien la propuso por primera vez en 1984 para el premio, y también la segunda vez en 1987, y después de tres convocatorias la eligieron sorpresivamente, pero no fue propuesta por el gobierno castrista, que ese año 1992 había presentado para el premio al también gran poeta cubano Eliseo Diego. 

Por lo que nos relata González Acosta que la propuesta sale de México donde ella era considerada una de las más grandes poetisas hispanoamericanas, persuadiendo al jurado español para que la tuvieran en cuenta. Y ganó gracias al esfuerzo de los mexicanos. Y no fue otorgado solamente por una novela, como da a entender Cao, fue por el conjunto de su obra.

Y este no fue el único premio internacional que ganó Dulce María, también le fue concedido la Orden Isabel La Católica, la gran cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio en 1947, y el Premio Federico García Lorca, y además, fue nombrada Hija Adoptiva por el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz (Canarias), y el rey Juan Carlos de España la llamó «La Dama de América».

Aparentemente la fuente informativa que utilizó Juan Manuel Cao, con conocimiento de causa o no, está llena de maldad y proviene de las mismas entrañas de los que mantienen a fuerza el castrismo, tan manipuladores de la verdad, que cuando se enteraron que a la gran poetisa la premiarían, quisieron apropiarse del mérito, por ese lema tan cacareado de «convertir el revés en victoria». Pero la verdad salió a relucir gracias a González Acosta, aunque por sentido común y sabiendo de su oposición al totalitarismo, no me hizo falta, porque es imposible creer ese mito para favorecer a los que tanto la oprimieron y humillaron, que jamás colaborarían a engrandecerla más que a su comandante genocida.

Me da pena y tristeza que casi todos los que han vivido en Cuba no la hayan conocido, debido al bloqueo que Castro le impuso a nuestro pueblo y a su intento por cambiar la historia, pero más me duele ver tantos cubanos que viviendo en democracia la ignoran.

Pero aquellos que medianamente tienen cierto nivel escolar, que algunos son periodistas que se supone deben tener mayores conocimientos para cuando van a reportar tratar de no desinformar, que se prestan a enlodar a quien tienen que admirar, no merecen respeto, sólo repulsión, porque es bochornoso que usando el poder de un micrófono se pongan a denigrar injustamente a una dama que ha sido la reina de la literatura cubana del siglo XX.  

Espero que Juan Manuel Cao pueda rectificar su error y sepa pedir disculpas por su grave ofensa.

Lo importante es que quede constancia que el Premio Cervantes 1992 para Dulce María Loynaz fue muy merecido, y que debieron darle muchos reconocimientos más, porque esta mujer de apariencia frágil fue muy fuerte y valiente, ya que desde siempre se opuso al tirano en jefe dentro de Cuba, y nunca aceptó exiliarse y desde su marginado jardín hizo más con su pluma que muchos desde el exterior con palabras. 

Es que la admirada hija de un general mambí es más que un Jardín, es Desprendimiento, Divagación, Deseo, Creación, Criatura de isla, Eternidad, Espejismo, Rosas, Siempre amor, Fe de vida, Alas en la sombra, Un verano en Tenerife y tantos otros títulos que todos debíamos leer.

María Argelia Vizcaíno, 29 de julio, 2019

NOTA IMPORTANTE: Después que terminé de escribir este comentario, escuché a Zoé Valdés que dio sus puntos de vista en vivo la noche del 30 de julio para cientos de sus seguidores, con los que estoy totalmente de acuerdo, y no porque sea Zoé admiradora de la obra de Dulce María Loynaz, ni su discípula semanal que asistía a sus tertulias cada jueves en su casa, sino porque Juan Manuel Cao no tuvo argumentos para basarse en su difamación, todo lo contrario.

Zoé fue discípula de ella, y testigo del enfrentamiento de la Loynaz contra el tirano Fidel Castro, estando viviendo dentro de Cuba, muy diferente a las preguntas incómodas que hizo Cao a Fidel Castro, muy aplaudido, pero estaba cumpliendo con su trabajo de periodista en un país libre.

Como dice Zoé Valdés, la Dulce María Loynaz que dio «un canto de vida a la humanidad» que ha sido alabada por los mayores conocedores de literatura del mundo, siempre estará presente por su grandeza literaria. 

Ella es «una luz no sólo de Cuba, también de América y del mundo».
Fantástica aclaración querida Zoé. Estoy segura que desde el Jardín, no el que «se volvió malo", sino aquel que «lleva en la frente, algo de eternidad...», está Dulce María bendiciéndote. MAV





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