QUE UNA DEMÓCRATA HAYA GANADO LA ALCALDÍA DE MIAMI NO ES NOVEDAD NI MUCHO MENOS REFLEJO DEL MEDIO TÉRMINO ELECTORAL
Por Carlos Carballido Veo a muchos lanzando maldiciones sobre lo que le espera a Trump, tomando como referencia que Eileen Higgins (demócrat...
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Por Carlos Carballido
Esos entusiasmados no entienden la dinámica de la llamada Ciudad del Sol (no confundir con el condado de Miami-Dade), donde es cierto que desde hace unos ocho términos fue administrada por alcaldes republicanos, pero solo en el nombre, porque la mayoría de las políticas aplicadas no han diferido de las ideologías woke del Partido Demócrata.
Que haya ganado una demócrata NO hará absolutamente ninguna diferencia en una ciudad que ha venido degenerando —de manos republicanas— en wokismo puro, ideología de género en las escuelas, políticas de identidad en sus departamentos y órganos de seguridad, hasta la aberración de decorar patrullas de policía con la bandera del arcoíris.
Una ciudad donde la criminalidad ha aumentado y la corruptela es brutal, al mismo estilo de Chicago. Entonces, ¿qué diferencia hará un demócrata? Ninguna.
Los dizque alcaldes republicanos que pasaron por allí no hicieron más que convertir a Miami en una ciudad inhóspita para la clase trabajadora, asfixiada por altos precios y una hemorragia de impuestos asfixiantes.
Lo único que llevó al triunfo a esa bola de RINOS fue que todos usaron el discurso anticastrista como pasaporte para ganar las urnas, para después seguir la misma política de dilapidar el erario público.
O es que nos hemos olvidado de puentes peatonales inservibles, el Estadio de los Marlins que aún pagan los contribuyentes, ómnibus ecológicos que colapsaron con la lluvia y una tuberia abierta para beneficios de las oficinas de Children and Families, con las cuales muchos inmigrantes vieron puertas abiertas para incrementar remesas a sus países de origen.
Y no me hagan hablar de los otorgamientos de llaves de la ciudad a personajes simpatizantes del castrismo o la ideología socialista, y de abrir puertas públicas a los acólitos del “intercambio cultural”.
La ciudad de Miami siempre ha sido demócrata. Superan a los republicanos por casi 10 mil votos (61 mil vs. 53 mil registrados). Lo realmente atípico fue que Trump ganara en 2024 bajo ese panorama.
Si queremos entender qué ha significado este cambio en 30 años, hay que ver la poca participación en las urnas debido al agotamiento popular. A esto se suma que el GOP es el principal causante de que estos mapas electorales no cambien, debido a su insistencia en presentar candidatos flojos, rinos y, sobre todo, incapaces de ser disruptores del discurso para movilizar al electorado a su favor.
Emilio González, el republicano que corrió contra la demócrata, no es mala persona, pero está lamentablemente asociado a George Bush, para quien fue Secretario de Homeland Security, y fue artífice de retrasos en trámites migratorios, sobre todo en reunificación familiar.
Su paso por Miami como director del aeropuerto —donde no resolvió ningún problema— y sus chanchullos con el comisionado Joe Carollo tampoco sumaron méritos como para ser un buen contrincante.
Si quieren un culpable del desastre, apunten al GOP del sur de la Florida, que solo busca candidatos de poca monta, impidiendo que nuevas figuras con más coherencia en su actuación política tengan al menos la oportunidad de ir a la boleta.
En Miami no veremos cambios sustanciales por esta nueva alcaldía demócrata, que es, a la postre, un título sin fuerza gobernante, porque de eso se encargan los comisionados, que siguen siendo mayoría republicana (3–2).
¿Que esto es un escarmiento a Trump y un adelanto de lo que le sucederá en el medio término? No lo creo. En Miami solo se acomodó el juego político, y después de tanto tiempo finalmente un alcalde dirigirá la ciudad como lo que es, y no con un ropaje político de “republicano” y el alma más woke que la de Obama.
Ah, y sobre los cubanos “castigando” a Trump por sus políticas migratorias, solo les digo lo que mi dilecta seguidora, Mailyn Villalonga posteó en sus redes: “Dejen de comer tanta mierda que se pueden empachar.”
El voto hispano en Miami representa el 70 %, y de ellos, el 32 % es cubano. Y no todos son demócratas ni republicanos arrepentidos. Eso, te guste o te pese, NO define elecciones en una ciudad.