miércoles, 19 de febrero de 2014

EL REFERÍ TAMBIÉN PUEDE HACER LA DIFERENCIA



Por Andrés Pascual

A Jack Johnson le prohibieron boxear en Kansas City en 1931, la medida terminó su carrera boxística y fue el resultado de la declaración del referí, que alegó que el ex campeón sepia le había hecho “brujería vudú” a Brad Simons, quien, casi inmediatamente después de un par de gestos “raros” de Johnson sobre el encerado, se desplomó sin que mediara un golpe; comparable a este acontecimiento único, por lo menos encima del ring, la derecha fantasma que Cassius Clay dicen que le tiró a Liston en el segundo combate y nadie ha podido ver ni en cámara lenta a través de videos o películas.

En Cuba los boxeadores “se echaban brujería”, incluso en los camerinos del Trejo era frecuente ver regados por el piso o sobre las camillas de masaje cascarilla de arroz, polvos “preparados”, granos de maíz o “muñecas” (pedazos de tela roja atados).

Casi todos tenían santo hecho o eran paleros, algunos ABAKUÁ, que no es una religión, sino una “organización fraterna” equivalente a la masonería a su manera, cuya presentación intimidante rezaba: “para ser hombre no hay que ser ñañigo, pero para ser ñáñigo hay que ser hombre”.

Lagartija Reyes (se rayó Palo Monte en el reclusorio juvenil Torrens con quien era su trainer en el centro, We We Barton), Kid Rapidez; Gavilán, devoto de Babalú Ayé; Diego Sosa, de Oggún, Chocolate, Black Bill, Mantequilla Nápoles, Guillermo Valdés, Pedro Miranda, Santos Menéndez, Guije Rodríguez, La Plancha Rodríguez, Fichique, Douglas Vaillant; el creador oral (única forma de su existencia), de la Escuela Cubana de Boxeo, Enrique Garmuri; Los Chinos Almeida de Mantilla; Gonzalo Diago, también de la Ruta 4; Ultiminio Ramos, Palo N'Ganga; Fernando Silva, mayombero; Guillermito Martínez, abakuá, Rafael Lastre; Luis Galvani, devoto de Changó; los Chico Morales (ambos, Rolando y Sixto) de Yemayá, Diógenes y Alcides Sagarra; Tano Marrero, abakuá, Chuchú Gutiérrez y muchos más practicaban rituales afro para que los condujeran al éxito y “le abrieran el camino”; pero no podían ejecutar sobre el ring ninguna actividad relacionada con el culto contra el oponente, porque los referís cubanos, que conocían “los pases”, lo impedían. Hombres como Santana, Mike Rojo, Quintanita o Johnny Cruz mantuvieron la acción en el pleito lejos de semejante atraso y decadencia en el boxeo en Cuba.

Los peleadores de hoy en la Isla también son practicantes: ahijados del santo, paleros, abakuás, lo mismo blancos que negros, quizás en cantidades mayores que cuando “Cuba reía”.

Antes no se proponía el nombre del referí previo a una pelea, por lo general, asistían 3 a la velada y uno de ellos subía como tercero en el ring.

Según dicen, la medida estaba relacionada con la intimidación que pudiera efectuar la mafia contra el oficial, o para evitar el arreglo que perjudicara a uno de los boxeadores.

Un referí complotado contra uno de los peleadores puede hacer maravillas a favor o en contra, porque puede decidir en las tarjetas sancionando con puntos a uno de los dos o con un conteo de protección...además de ver “solo lo que le convenga”

Ruby Goldstein, ex boxeador y ex referí que actuó en el pleito por la faja mundial welter entre el cubano Benny Paret y Emile Griffith el día de la tragedia en 1962; al que acusan por permitir que el ganador golpeara a mansalva al villareño, en total indefensión contra las sogas, sin embargo, temió “romper el clinch” porque había sufrido un ataque cardíaco y la fuerza que hubiera debido emplear lo asustó por lo peligroso de la intervención que, después de todo, ocasionó la muerte del coliflorista criollo.

La animadversión de un referí contra un peleador puede desencadenar actos antideportivos: el juez (en la vida real), EX BOXEADOR Y REFERÍ, Mills Lane, que trabajó la pelea entre Evander Hoolyfield y Mike Tyson, vio, como todo el mundo, la suciedad que empleaba el ganador contra Iron Man, cómo lo golpeaba con la cabeza, lo empujaba, lo pateaba y no hizo caso ni a las protestas del ex campeón ni a la realidad demostrada a cada instante por un peleador que debe estar entre los 5 más sucios y marañeros de la historia ¿Resultado? Tyson perdió “la tabla” y mordió en una oreja a the Real Deal...

El magistrado debió ser amonestado por “la vista gorda hacia Hollyfield” producto de su rechazo personal hacia Tyson, que originó la reacción censurable e impotente del perdedor.

Joe Cortés es un Salón de la Fama, sobre este señor se escriben maravillas, sin embargo, ha estado en peleas en las que se supo de antemano y lo ratificó la votación, qué contendiente tenía que ganar. En correspondencia con el “decreto previo” se manifestó en el ring.

¿Qué época es más sucia en cuanto a la manipulación de los oficiales, tanto de los referís como de los jueces de mesa? Por supuesto que la actual, en eso y en todo lo otro, que por algo existe BOB ARUM.

0 comentarios:

Publicar un comentario

ARTICULOS DESTACADOS POR EL LECTOR

Archivo del blog