martes, 4 de diciembre de 2018

DIME CON QUIÉN ANDAS O EL REGRESO DE SANTA ANA



Por Andrés Pascual

Hay actitudes populares que se repiten, que responden al mismo estímulo, por ejemplo, de la “putiferia comunista hispanoamericana”, fue el pueblo cubano el único que no se vio retratado en algún similar anterior; aunque, a mi juicio, de poco hubiera servido, ya que el caudal de bajas pasiones que acumuló en los estratos bajos (de bajeza moral), el “posterior proletariado entusiasta castrista”, todavía no lo supera ningún otro de los que ha apoyado, elegido y después repudiado al comunismo en el área.

La pieza oratoria en la investidura de Andrés Manuel en México fue sino “mas de lo mismo”, el tipo dijo que habrá cambios, que necesita al Ejército (no digo yo y a la Policía y al narcotráfico, sobre todo al NOM) y que sería radical.

¿Otro condimento? que vendería el avión presidencial, cuyo valor es de 200 millones; fácil de interpretarse como la añeja propuesta de los dueños de los países que tiranizan hombres como el clan Castro, el Chavismo, Evo Morales. Mi amigo, López Obrador no mira tan cerca, su vista se pierde en la lejanía, pretende al país, que vale mucho más que el avioncito de marras.

El peligro, digo yo, estriba en que volvió la comparsa “a nosotros no”, cuya conga reza “no somos Kuba ni Venezuela”.

Tal vez los mexicanos que quieran cambios democráticos, que pretenden el proceso que liquide la miseria y el neoesclavismo heredado desde antes del Generalato derivado de la Revolución Mexicana, impuesto bestialmente a través del PRI; pero en clima de total libertad y soberanía individual, deban comenzar a preocuparse, porque, como en todo lo relativo a lo político en el continente, los cubanos sabemos más y sabemos que la mayoría pobre supera a las clases pudientes en nivel de media hacia arriba, que, demoledoramente cierto, esta mayoría es viciosa por envidia, capaces de convertirse al pillaje, desde posiciones oportunistas, cada vez que lo entiendan hasta que se afinquen y consoliden, incluso, con total amparo oficial, peor después.

En México como en Cuba, incluso en la lucha por el poder en este país, el revanchismo acumulado supera cualquier guarismo sensato.

El nuevo presidente de México informó, por medio de uno de sus voceros oficiales, testaferro en ciernes, que 3,000 médicos le serán alquilados a la tiranía castrista; 3,000 comisarios ideológicos para iniciar el entrenamiento contra la democracia, la libertad y el capitalismo.

Como sucede siempre con estos elementos, dirigido a ganar tiempo, López Obrador no atacó en el discurso de presentación a los americanos, la agresión vendrá después, en el lenguaje y en las acciones más antiamericanas posibles; más rabiosas posibles, rabia mexicana, rabia racista esperada durante mucho tiempo para ejecutarlas de una manera nueva, superior a la forma como la han expuesto y representado hasta hoy. Sin dudas, regresará el odio “santanista”, ni más ni menos.

Sería bueno conocer nombres y algún otro detalle de los mexicanos de la conga “a nosotros no”, para ver si, en un par de años, cuando López Obrador haga el plebiscito sobre su gestión que prometió en el discurso, se unieron como faroleros al baile, están presos, “emigraron al Norte”, o yacen en alguna tumba como “traidores a su patria”, no sé si tengan razón y “a ellos no” les salga bien; por ahora, solo queda sentarse a esperar.


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