lunes, 5 de octubre de 2020

LA LLORADERA DE CALA...(SEGUNDA PARTE)

 Por Estéban Fernández.


Se los dije el otro día, cuando el presentador cubano de televisión Ismael Cala declaró y dio montones de excusas por las cuales lloró ante el seboruco donde tienen depositadas las cenizas del monstruo. YO me quedé con las dudas de si en realidad lloró como una fletera o como una loca.

Porque ser “fidelista” -hasta después de muerto el tirano- yo lo defino de una forma muy sencilla: Si se trata de una mujer es  por fuego uterino y si es un hombre entonces es por haberle gustado ese penco que murió siento un esperpento. 

Lo defino de esta forma -quizás grosera- porque el fidelismo no es más que el enamoramiento y endiosamiento con un hediondo monstruo que terminó siendo un guiñapo inhumano y después un montón de cenizas. Un muerto sin tumba como lo define una buena amiga.

Fidel Castro nunca emanó una doctrina a seguir, ni expresó ideas claras ni constantes. Entonces ¿Qué es lo que seguían -y algunos lo siguen- de este canalla? No tengo ni la menor idea, ni sus seguidores tampoco la tienen o no se atreven a decirlo claramente.

Fidel Castro era una veleta. Lo mismo decía una cosa hoy que otra mañana. En él no existió nunca una ideología firme y segura a la cual unirse. Entonces para seguirlo había que estar locamente encantado con él como hombre para poder auto conceptuarse como “fidelista”.

Ser fidelista todavía es una aberración absoluta. Que hayan todavía hombres y mujeres que se les caen las babas por el más siniestro hijo de hiena con sarna que dio la humanidad, hasta después de muerto , es inaudito.

¿Han visto ustedes algún legado, unos documentos históricos, una declaración de principios, que definan claramente lo que ser “un fidelista” conlleva? De eso nada. La herencia solamente es de destrucción, lágrimas y mucha sangre vertida.

No, de principio a fin, todo fue atracción física. Hasta eso de llamarlo “El caballo” me dio a entender que gran cantidad de nuestro pueblo aceptó de buena gana ser unas yeguas en celo.Y por esa plasta fue que lloró el canalla Cala...

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