jueves, 1 de octubre de 2020

LOS POLICIAS "PALESTINOS"

 por Esteban Fernández


La estrategia se inició de inmediato, en el mismo 1959: Surge el cambalache de policías. Los oriundos de aquí van para allá y los de allá vienen para acá.

 En mi pueblo varios jóvenes güineros se embullaron y se metieron en la policía, y los mandaron para la Conchinchina.  Y mi entorno se cundió de esbirros de otros lares.

 El maquiavélico motivo era que al policía no tener arraigo popular, ni amistades, ni escrúpulos para tratar a la población, entonces resultaba imposible obtener clemencia de parte del forastero y mucho menos hacernos un favor, ni tirarnos un cabo, ni servirnos de palanca para obtener la libertad de un amigo en desgracia.

 Todo esto queda evidenciado en que a La Habana (ciudad a la cual el tirano por infinidad de razones y mezquindades le tenía tremenda roña) le cayó carcoma. Lo que le ha caído a la capital es un enjambre de abusadores,  de criminales, de apapipios, expertos en Karate y artes marciales, uniformados de policías y con el visto bueno y la patente de corso para cometer todo tipo de desmanes.

La mayoría son traídos de Oriente, pero eso no ha cambiado el concepto que todos tenemos de la gloriosa provincia que nos trajo a los Maceo y a Carlos Manuel de Céspedes. 

Hasta hace unos años los pobladores de la Capital, parecían aplacados y adaptados, tratando solamente de “resolver” el sustento de diario y los abusadores  lucían ociosos.

 Pero, últimamente antes la escasez total de todo, la hambruna, la más absoluta de las miserias, ante el surgir de la tecnología moderna (celulares, internet, Facebook, videos etc.) donde los ciudadanos pueden comparar la diferencia entre el deprimente sistema en que viven con la prosperidad y libertad que solo está a 90 millas, el pueblo está dando tremendas pruebas de rebeldías, protestas, gritando consignas contestatarias, y rebelándose contra la tiranía.

Entonces, esos desmadrados esbirros que han sido traídos de todos los vericuetos y arrabales  de la nación son conocidos entre los  habaneros como LOS PALESTINOS, andan desaforados cometiendo todo tipo de abusos, de arbitrariedades, repartiendo palos a diestras y siniestras, rompiendo huesos, hiriendo de muerte y arrastrando a cuanto disidente encuentran en su camino rumbo a las jefaturas más cercanas.

Y, poco ha poco, los habaneros han ido acumulando un odio mortal contra esta gentuza, y el día en que se forme la gigantesca rebambaramba -que yo aseguro sucederá- la esbirrada va a tener que salir corriendo más rápido que Juantorena, vaya ¡Hasta Santiago a pie! para evitar ser arrastrados por las calles habaneras hasta llegar a Galiano y San Rafael.

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