ENTENDIENDO LA ORDEN EJECUTIVA SOBRE LA MARIHUANA: TRUMP TIENE UN BUEN PUNTO
Por Carlos Carballido A estas alturas, cualquier cosa que haga Trump está mal y hay que criticarla. Ahora el blanco es la Orden Ejecutiva so...
http://www.disidentedigital.com/2026/03/entendiendo-la-orden-ejecutiva-sobre-la.html
Por Carlos Carballido
Ahora el blanco es la Orden Ejecutiva sobre la reclasificación de la marihuana del Schedule I (droga dura sin beneficios médicos reconocidos) al Schedule III, lo cual —leyendo la propia orden— facilita estudios clínicos e investigaciones para determinar si sus derivados no toxicológicos representan un beneficio real para ciertos pacientes.
Trump no ha hecho otra cosa que lo que Obama y Biden no hicieron, porque en sus agendas solo interesaba la legalización política de la droga, argumentando fines médicos sin estudios poblacionales serios en la sociedad estadounidense. Bueno. Ahora eso cambiará.
Lo que pocos saben es que esta medida ayudará a colocar a los medicamentos derivados de la marihuana en el mismo nivel regulatorio que otros fármacos utilizados desde hace décadas y que, con alta probabilidad, usted mismo ha consumido.
Sí, no se sorprenda. Por lo menos hablamos de 12 medicamentos ampliamente usados en servicios médicos y traumatológicos.
La morfina, la oxicodona, la codeína y la oximorfona, por ejemplo, son derivados del Opio, la misma planta de la que se obtiene la heroína.
La procaína (la anestesia del dentista), así como la benzocaína y la lidocaína, son derivados de la hoja de coca.
La ketamina, indicada para dolores severos y depresión resistente, proviene de compuestos relacionados con la llamada “polvo de ángel” (fenciclidina o PCP).
La orden ejecutiva de Trump no ha gustado a casi nadie, salvo a investigadores médicos y farmacológicos.
Los republicanos argumentan que esto incentivará el consumo de marihuana.
Los demócratas criticaron al presidente porque una medida así limitaría sus aspiraciones de legalizar la hierba con fines recreativos, como quien compra una cerveza en Walmart.
Y los empresarios, ni hablar.
En estados como Colorado y California, los dueños de dispensarios han puesto el grito en el cielo, porque la mayoría de los derivados que venden no están avalados por estudios clínicos, y lo más probable es que no puedan seguir comercializándolos con esta nueva reclasificación.
En lo personal, no veo esto como un problema, sino como una forma de cerrar un capítulo abierto desde la posguerra. Al final, todos hemos consumido medicamentos derivados de drogas mucho más peligrosas que la marihuana.
Ahora bien, esto no significa que sea una medida totalmente positiva.
Países que ya han reclasificado la marihuana al Schedule III (uso médico estricto) han registrado incrementos del consumo ilegal cercanos al 12 %.
Algo similar ha ocurrido con los opioides: eliminar o restringir una sustancia en una sociedad enferma no es una solución inteligente. La respuesta debe ser otra.
Trump tiene un punto válido en esta orden.
La marihuana debe ser estudiada seriamente, de una vez por todas, para determinar qué derivados tienen valor terapéutico real y, de paso, dejar claro que fumarse un porro no es inocuo y sí tiene efectos neurológicos permanentes.