NO HAY TAL FRAGMENTACIÓN DE MAGA, SOLO FIGURAS QUE SE APROPIAN INDEBIDAMENTE DEL CONCEPTO

Por Carlos Carballido Por estos días, la prensa liberal —y engañosa— ha estado propagando la idea de que el movimiento MAGA se está desinteg...

Por Carlos Carballido

Por estos días, la prensa liberal —y engañosa— ha estado propagando la idea de que el movimiento MAGA se está desintegrando.
Esta percepción también ha intoxicado a muchos republicanos y conservadores que aseguraban pertenecer a esa filosofía, pero que en este segundo mandato han salido de las filas argumentando no estar de acuerdo con las políticas aplicadas por Trump.
Vamos por partes.
MAGA es el acrónimo de Make America Great Again, lema convertido en movimiento político-cultural asociado principalmente a la figura de Donald Trump cuando corrió como candidato en las elecciones de 2016.
El término no fue inventado por Trump, sino retomado del propio Ronald Reagan, quien en su campaña presidencial de 1980 utilizó entre sus slogans Let’s Make America Great Again. Sin embargo, en aquel momento no identificó ni una postura política concreta ni una ideología de gobierno definida.
MAGA, en cambio, sí fue un concepto político y cultural acuñado por Trump, que superó con creces al movimiento conservador del Tea Party, principalmente porque su base programática no era excluyente, sino populista y más acorde a la realidad que vivía Estados Unidos tras ocho desastrosos años de la administración Obama.
Eruditos en filosofía y sociología coinciden en que MAGA es un movimiento populista-nacional estadounidense que combina nacionalismo económico, soberanía política, rechazo al globalismo, desconfianza hacia las élites institucionales —políticas, mediáticas y burocráticas— y una apelación directa a la identidad cultural tradicional norteamericana. [Tali Mendelberg (Princeton University)] [Christopher Sebastian Parker y Rachel M. Blum (Universidades de Oklahoma y Washington)[
Por lo tanto, MAGA no es un movimiento electoral, sino identitario y anti-establishment, basado en el hartazgo de los estadounidenses frente a décadas de políticas fallidas. Aglutina a la clase trabajadora blanca y mestiza, pequeños empresarios, población rural, cristianos culturales y, sobre todo, a una cantidad significativa de latinos.
MAGA sobrevivió intacto y suficientemente sólido durante el primer mandato de Trump y también durante la administración Biden, impulsado además por la percepción —extendida en su base— de que las elecciones fueron robadas.
Sin embargo, en este segundo mandato el movimiento ha sido permeado por una serie de figuras mediáticas y políticas que decidieron romper con el presidente por no estar de acuerdo con determinadas acciones que, según ellos, no ponen a América Primero.
Figuras como Tucker Carlson, Candace Owens, el propio Steve Bannon, y políticos como Marjorie Taylor Greene y Matt Gaetz fueron algunos de los que se subieron al tren MAGA, pero que ahora se han bajado argumentando que Trump ha traicionado al movimiento, especialmente por su apoyo a Israel.
La realidad es que estos personajes han hecho una apropiación indebida del concepto MAGA, intentando moldearlo según sus agendas personales, sus necesidades de visibilidad, views y cobertura mediática.
Si bien en esta segunda presidencia Trump ha tenido que hacer concesiones y atemperarse al mundo actual como señal de pragmatismo, afirmar que ha traicionado a MAGA no es del todo correcto.
Trump sigue siendo nacionalista en lo económico, evita coaliciones globalistas, apela a los valores tradicionales americanos y mantiene su desconfianza hacia las élites, aunque en los últimos meses haya debido ceder en algunos frentes.
En materia exterior, Trump ha sido pragmático y ha dejado claro que Estados Unidos no hace concesiones estratégicas. Ante el nuevo orden mundial, parece apostar más por una paz basada en la trilateralidad con China y Rusia que por aventuras intervencionistas.
Quienes apuestan por una supuesta desintegración del movimiento MAGA están viendo el asunto al revés: llevarlo a intereses personales y ponerle condiciones ideológicas a la militancia demuestra no haberlo entendido y, además, constituye un flaco favor que busca torpedearlo desde adentro.
Y en cuanto a esos latinos que decían ser MAGA y ahora se bajan del barco por el tema migratorio, o no escucharon a Trump durante la campaña, o sencillamente votaron al candidato equivocado.
MAGA no se está fragmentando.
Sencillamente está depurando a quienes lo abrazaron por oportunismo y pretendieron manipularlo como titiriteros mediáticos.
¿Y Trump sigue siendo MAGA?
No estoy tan seguro.
Hasta ahora, sí.
Pero cada vez menos.

Related

USA 8603775279989483682

Publicar un comentario

emo-but-icon

SIGA NUESTRAS REDES SOCIALES

NUESTRO PODCAST ANALÍTICA CALLEJRA

NUESTRO PODCAST ANALÍTICA CALLEJRA
ANALITICA CALLEJERA PODCAST CON ULYSSES PEREIRA

LIBROS QUE RECOMENDAMOS

LIBROS QUE RECOMENDAMOS
DIARIO DE UN ADVENEDIZO. ORDÉNALO YA

Suscríbete a nuestro canal de Telegram

DAÑO ANTROPOLÓGICO CUBANO

DAÑO ANTROPOLÓGICO CUBANO
LA CONFUSIÓN PSICOLÓGICA ENTRE FELICIDAD Y NOSTALGIA EN EL MAL LLAMADO EXILIO

EL DESHIELO OBAMA-RAUL CASTRO

EL DESHIELO OBAMA-RAUL CASTRO
Cronología de la traición

LECTURAS INCÓMODAS

FRAUDE SOMALÍ DE MINNESOTA NO ES NUEVO, PARTE DE LA ADMINISTRACIÓN OBAMA. ¿PARA CUÁNDO EL ENJUICIAMIENTO?

Por C Carballido Carlos La prensa y los influencers del patio callan lo que se considera uno de los fraudes a programas de asistencia social...

ENSAYOS Y ANALISIS

ÚLTIMA HORA

REVISTA 1%

REVISTA 1%
NUEVO NÚMERO : LA AGENDA 2030. Ordénelo en jacintodescalzo@yahoo.es

A TRANCA LIMPIA

A TRANCA LIMPIA
CANAL DE YOUTUBE

LO MÁS LEIDO

TRÁFICO

Flag Counter

Vistas de página en total

HOY

item
- Navigation -