LA NUEVA ALCALDESA DE MIAMI EMPIEZA MAL: IMPEDIR A LA POLICÍA QUE COOPERE CON ICE LO DECIDEN LOS COMISIONADOS NO ELLA.
Por Carlos Carballido La alcaldesa electa de Miami, Eileen Higgins, ha dado un mal comienzo al anunciar una medida populista en la que afirm...
Por Carlos Carballido
La alcaldesa electa de Miami, Eileen Higgins, ha dado un mal comienzo al anunciar una medida populista en la que afirma que impedirá a la policía local cooperar con ICE, sin entender que en esa ciudad su título es, en gran medida, un cargo figurativo.Higgins, en su afán de alinearse con la política de su partido para proteger a inmigrantes ilegales, olvidó que una medida de este tipo depende de la aprobación de la Comisión de la Ciudad, que es el órgano que vota y aprueba este tipo de acciones una vez que ella entre en funciones.
En junio de este año, la comisión aprobó los acuerdos 287(g) para colaborar con ICE, por lo que revertirlos requeriría una nueva votación.
El problema para la nueva alcaldesa es que la Comisión de Miami está integrada por cinco comisionados, de los cuales solo dos son demócratas, por lo que tendría que convencer a los otros tres para aprobar una nueva resolución que ya fue establecida en junio pasado.
Los políticos demócratas suelen irrespetar la ley y asumir promesas populistas sin siquiera comprender sus propias limitaciones institucionales, como las que tiene un alcalde en la ciudad de Miami.
Pero para la prensa y sus consumidores aneuronales este tipo de anuncios funciona, aunque en este caso no tenga demasiada relevancia, y me explico:
ICE no se detiene porque una ciudad limite la cooperación de su policía; opera de manera independiente bajo jurisdicción federal, y eso parece que Higgins aún no se lo ha desayunado.
Los agentes federales tienen incluso la potestad de inspeccionar vehículos, exigir documentación y verificar estatus migratorio a pesar de varias demandas. Pueden, además, detener personas en su propio domicilio con una autorización de un juez federal o en áreas públicas sin ese documento.
¿Afectaría una posible negativa de la policía de Miami a cooperar con ICE para que continúe su trabajo? La respuesta es NO.
La ayuda policial siempre representa una ventaja en operativos migratorios expeditos, al agilizar procesos de localización mediante paradas de tránsito, disturbios públicos u otras circunstancias.
Sin embargo, ICE tiene múltiples recursos para operar en ciudades hostiles. Aunque tenga codificadas sus frecuencias de radio, puede sincronizar operaciones con otras instituciones y, de igual manera, tiene acceso a bases de datos policiales en el marco de la Sección 287(g) de la Immigration and Nationality Act (INA) (8 U.S.C. § 1357(g)), así como a NCIC y CJIS —bajo autoridad del Departamento de Justicia (DOJ)— y especialmente a NLETS (National Law Enforcement Telecommunications System), dentro del marco legal estatal y federal de interoperabilidad (por ejemplo, la Communications Assistance for Law Enforcement Act de 1994).
Y para los opinólogos y aneuronales que ven en este anuncio un verdadero orgasmo mental, aclaro: la alcaldesa podría lograrlo si convence a la Comisión de Miami, pero es esa comisión la que tiene la última palabra.
Una declaración así es un mal presagio para una ciudad tan emblemática. Dirigir por encima de la Ley siempre traerá malas consecuencias y parece que a Higgins eso le resbala como a todo zurdo populista.