domingo, 16 de diciembre de 2018

¿QUIÉN CREE QUE CON ESTA CLASE DE ELEMENTO SE PUEDA RECUPERAR ALGO?


Por Andrés Pascual

Lea el adjunto debajo:


A los que no nos cansamos de denunciar la manipulación voluntaria de la población que vacila en Kuba; que ha hecho de la queja sostenida por “su precaria situación” un hobby alternativo, para quienes siempre he utilizado un nombre muy a propósito, “KUBANOIDES” (igual a cubano solo porque nació allá), nos llaman esos mismos individuos, despreciables en rango de hijos de mi patria, “anticubanos”; porque este elemento no tiene otra defensa y funciona como la tiranía dictatorial, que ha tratado e impuesto “echarnos la grada encima”, tal el pelotero de campo contra el ampaya importado, que berrea, mira a la concurrencia y le deja la protesta sonada al fanático...

Un tal Gregorio Blanco (a la derecha en la foto), como todos los kubanoides que acceden a contar su miserable y poco comprometida existencia con la patria, llegados por obra y gracia del más espectacular y poderoso recurso del castrismo y del comunismo americano, el Ajuste Cubano, le dio una entrevista al ariete defensor de la infectocontagiosa en Miami vía deportes, Jorge Ebro, en que pone sobre el tapete “su verdad” y generaliza en cuanto al abandono del sentimiento redentor: “NADIE TIENE EN CUENTA NI LA BANDERA NI LA PATRIA”.

El problema no radica en que haya dicho lo que desde hace más de 30 años es la marca registrada kubanoide: “no tomar en cuenta ni patria ni bandera” porque no les represente nada, lo sabemos; a una población hecha a base de propaganda, que la ha asimilado y asimila gustosamente hasta tanto se vaya del país a la primera oportunidad que encuentre, que luego regresará y a exhibirse “sin patria ni bandera”, pero con mucha chuchería “bling”.

Las nuevas generaciones castristas que llegan desde los 90's, (a veces descubren que lo son cuando están aquí y chocan con el destierro, sobre todo por los intercambios, los viajes y las remesas), de a pie, ex oficiales MININT, dirigentes y sus descendencias, que nacen, se reproducen y mueren en Kuba o fuera de la Isla, no deben enfadarse porque se les llame kubanoides, una vez que no demuestran actitud ni aptitud para que se les trate al revés, es decir, de cubano reyoyo.

El tal Blanco, coach de pelota y, como todos estos elementos que Ebro entrevista, “gurues” de las disciplinas deportivas hasta para las Grandes Ligas y el boxeo profesional, debiera controlar su impulso apático, anemia histórica de 60 temporadas ante el caso muy particular de la población kubanoide; porque, en el Caribe, hombres que ganan millones y son mucho mejores que el ejército entrenado para poner en alto el nombre de KUBA y su ROBOLUCIÓN, lloran cada vez que pierden la oportunidad de llevarse a su país el trofeo que ampare una bandera que defienden en el terreno hasta con los dientes; aun contra adversidades como la falta de trainning o la inclusión en grupos eliminatorios al efecto de permitir pases impropios, como hicieron dos veces para beneficiar la novena del tirano y de los esclavos a quienes no les interesa ni la patria ni la bandera en mal llamados Clásicos Mundiales, los mismos a quienes les sobra lengua para quejarse a ver qué tumban, que eso SÍ LES IMPORTA.

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