martes, 29 de septiembre de 2020

EL MEXICANO MONA Y EL AMERICANO BERGEN

por Esteban Fernández


A mi me plagian y no me pongo tan bravo como cuando plagian a Agustin Tamargo, porque el ya no puede defenderse de los ladrones. 

Y ya no me queda más remedio que explotar de nuevo porque estoy hasta la coronilla de tener todas las semanas que responder al tremendamente mal intencionado plagio, y robo indecente a varios preciosos escritos de quien fue una gran amigo mío llamado Agustín Tamargo. 

A pesar de que han sido aclarados muchas veces por los compatriotas M. Guaty-Marrero,  Aldo Rosado-Tuero, José Noda, Andrés Pascual, María Argelia  Viscaino y varios compatriotas más.

Y lo que me molesta es que gente buena y decente insista en enviar a sus amistades estos plagios después de hemos tenido que dedicar mucho tiempo a desmentir ese robo inmundo y de defender la propiedad intelectual de quien por estar muerto ya no puede defenderse.

Quiero que todos mis amigos y lectores se graven en sus mentes los nombres de dos fantasmas extranjeros: Víctor Mona y Andy Bergen.

Se tratan de un imaginario mexicano y un invisible norteamericano respectivamente a los cuales les atribuyen dos preciosos artículos donde nos ponen a los cubanos por las nubes. Todavía no ha nacido el extranjero que nos dedique esas palabras.

Y después de desgañitárnos por días, meses y hasta años respondiendo, defendiendo a los derechos de autor de Agustín Tamargo, vuelven a reenviarme artículos como “La Legión del Regreso” que ya hasta un loco en Mazorra debía saber fue producto de la mente privilegiada del gran e inolvidable Tamargo.

Y siempre son las mismas matraquillas, iguales respuestas tontas: “Ah, yo no sabía. Y “Lo recibí así y solamente lo que hice fue reenviarlo”. Y uno lo que tiene ganas es de insultar a los ignorantes pero ¿a quién? Porque siempre vienen dirigidos a una lista enorme de personas que recibieron y compartieron los artículos y todos se hacen los chivos locos y le echan la culpa a “fulanito que me lo mandó”. Y ya opto por borrarlos, ignorarlos y molestarme.

Pero -y ojalá leyeran esto- tienen que haber uno o más culpables de este desaguisado, esto tiene que tener su inicio en alguna parte. Y a ese- o esos- que se le ocurrió la diabólica idea de robarle la autoría de bellísimas palabras dedicadas a la Patria y a sus compatriotas salidas de la pluma de un gran cubano ilustre y brillante y otorgársela a unos fantasmagóricos personajes no me queda más remedio que mandarlos para casa del carajo por ladrones y sinvergüenzas.

Y al que después de estas palabras insista en mandarme escritos de Víctor Mona y Andy Bergen primero le voy a mandar este escrito de nuevo y acto seguido lo voy a borrar de mi lista de amigos inteligentes y de mis contactos.

0 comentarios:

Publicar un comentario

ARTICULOS DESTACADOS POR EL LECTOR

Archivo del blog